domingo, 15 de abril de 2012

Con la lluvia en los zapatos



Dentro de todo, fuera de nada
cegada estaba hoy su mirada
fría y tan blanca como esa anoche
parca y distante, solo reproches;
fenecen sueños en su morada
su piel gitana no dice nada
palabras mueren en su armadura
la soledad carcome fugaz dulzura.

Lucha constante al don resonante
viejos amigos hoy tan distantes,
guerras pérdidas, ahogadas en laxante
un alma extraviada cae en ese instante.

Desolador quizá, agobiante tal vez
so pena de muerte, eso aun no lo sé;
el paraíso se nubla y he perdido el lazo,
la falta de amor, el feroz fracaso.

El fisgón de tu vida y ladrón de veladas,
hoy ya no te espía, hoy no espera nada;
obstinado amante en cualquier instante
hoy se desdibuja sin poder dejarte;
aferrado más que nunca, pero perdiendo la fe
acérrimo ocupante que abandono su papel,
escritor frustrado de letras que se han olvidado,
prosa de días alegres, poemas desafortunados.

¿Y si la vida no cerrara sus puertas?
¿Si tu recuerdo es la llave maestra?
¿Correría a tu búsqueda como lo hice antes?
Tres interrogantes, tan vanos como ignorantes.

Tomaste el tren con rumbo a la deriva,
o quizá fui quién se perdió mientras dormías;
apasionado y vehemente, enmarcado en quebrantos
de un pasado con futuro, que en presente ha quedado.

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