Reseña: Di hola - German Garmendia

No soy bueno para las despedidas. Los momentos más duros que he vivido han sido gracias a ellas. Me inquieta el vacío que queda luego de terminar una relación, cerrar un ciclo académico, renunciar a un trabajo, cambiar de vivienda o ver a alguien partir para siempre. 

Aunque lo disimule muy bien, no soy el mejor para empezar de cero. No soy de borrón y cuenta nueva, pues mi mente disfruta recordando y visitando esos momentos en que fue feliz. El masoquismo es uno de mis rasgos distintivos.

No sé si en algún adiós termine encerrado en mi casa y en mis remembranzas, presa del desasosiego y el pánico. No sé si lo que le pasó a Oscar luego de la muerte de Natalie pueda pasarme a mí algún día. Y aunque quisiera no averiguarlo nunca, las despedidas seguirán llegando, así como lo hacen las golondrinas cuando termina el invierno.

German Garmendia es un icono de las nuevas generaciones. Un creador de historias que ha entretenido e inspirado a muchos en los últimos años. Uno de los productores de contenidos digitales más importantes del planeta. Di hola es su primera novela, de la cual vamos a hablar en esta oportunidad.


Aquí nos encontramos con la historia de Oscar, un hombre que ve siempre el vaso medio vacío y que se la pasa pensando en todo lo que puede salir mal. Él saltó a la fama como escritor gracias a su novela Desde el abismo, la cual fue la causante de que conociera a Natalie, quien tiempo después se convirtió en su novia. A diferencia de Oscar, ella trataba siempre de ver las cosas de la mejor manera, intentando encontrar el punto positivo a todo. Natalie logró que Oscar empezara a ver la vida de un modo diferente, pero esto cambió por completo cuando ella murió. El escritor ha vuelto a encerrarse en sí mismo, a percibir que todo en su existencia es un desastre y que no vale la pena seguir adelante. Sin embargo, un día recibe la visita de David, su mejor amigo, quien le cuenta que Natalie le dejó una serie de vídeos que quería que ellos vieran juntos. Este es el punto de partida en esta obra.

Leí esta novela en un día y medio, lo que se debió principalmente a lo sencillo de la narrativa del autor. No esperen encontrar grandes descripciones sobre lugares o personas, pues todo se centra en sentimientos, vivencias y experiencias.

Este es un libro corto y que se deja leer muy fácilmente. A medida que las páginas pasan, nos iremos encontrando con el día a día de Oscar luego de la despedida definitiva con Natalie. En este proceso observaremos la intranquilidad con que convive, el desgano que lo va desgastando, la desilusión que le hace repetirse constantemente que lo único que valía la pena en su vida se ha marchado, y todos los sentimientos y sensaciones que lo invaden luego de esta nueva despedida.

Es guapo el muchacho.

A medida que atravesamos los capítulos y que los vídeos que dejó Natalie van siendo reproducidos, la historia se llenará de enseñanzas sobre la vida, de experiencias personales que podemos tomar como lecciones, de aprendizajes que algunos ya hemos visto en muchos lugares, pero que seguramente para los más jóvenes resultarán provechosos. 

Quizá el punto que más me gustó dentro del trabajo del autor fue el tono confesional que creo que le imprimió a este libro. Siento que Garmendia deja plasmado en muchos apartados de la historia lo que es él en realidad más allá de lo que todos sus seguidores ven en sus vídeos. German es una persona que siente, que quiere salir a cine un fin de semana, que tiene que comprar ropa de vez en cuando, que tiene miedo de que alguien se acerque a él solo para sacar provecho de su posición, que se cansa de que todo el mundo opine sobre su vida (o peor aún, que le inventen otra), que comete errores como cualquiera. Un ser humano como ustedes o como yo.

También me agradó mucho la inclusión de un personaje homosexual dentro de la novela y la normalización que le da a esto el autor. Actualmente muchos escritores incluyen dentro de sus obras a personajes de la comunidad LGBTI, pero lo hacen porque sí, para mostrar que existen y ya, para sentirse parte de una moda, por así decirlo. German Garmendia por su lado hace de David un tipo común y corriente, y mediante su narración lo muestra como alguien como cualquier otro, con diferencias como las que todos tenemos. Es muy importante que voces tan influyentes como las del autor comulguen con discursos de inclusión.


Por otro lado, me encontré con algo que padecí por muchos momentos y fue la confección de los diálogos que van dándose en la historia. No sé si esté muy viejo, pero creo que la forma en que interactúan los personajes de esta historia no es nada verosímil. Dudo mucho que la gente hable así. La simpleza que destaca en la narrativa se pierde en lo rebuscadas y forzadas que lucen muchas de las conversaciones que sostienen Oscar y los demás personajes, de quienes vamos a hablar a continuación. 

Garmendia ha construido una parrilla de personajes algo contrastante, lo que me parece bien para que el lector novato tenga una comprensión mayor y más clara de los diferentes tópicos que se abordan en el relato. El pesimismo permanente de Oscar, la alegría y empatía de Natalie, la incondicionalidad y el temor de David. Mi favorito fue el abuelo Eric, con quien me encantaría encontrarme en un parque para poder conversar con él.

Otro tema del que debo hablar es de lo estática y predecible que resulta la historia. Seguramente pude saltarme algunos capítulos y no haberme perdido de nada, pues realmente no pasa mucho. Sí, hay un proceso de duelo importante, un redescubrimiento que es clave para todo ser humano, y una serie de experiencias que, como ya mencioné anteriormente, son definitivas para cualquier persona, pero terminan siendo reiterativas pues la narración siempre vuelve sobre ellas y de la misma manera. Eché de menos algo más de desarrollo en ciertas fases del proceso que vivió Oscar. Y sí, el final ya me lo veía venir.

No puedo terminar sin hablar de lo bien cuidado que está el libro físicamente hablando. Los inicios de capítulo cuentan con detalles que los lectores apreciamos sobremanera, y el repujado (relieve) sienta muy bien en la cubierta. Me encontré con algunos errores de tipografía, pero nada grave, en conclusión.

Di hola es una novela que será muy valiosa para muchos, pues les hará ver que la vida no es de blancos y negros, que es normal sentirse triste, que las crisis están llenas de aprendizaje y que todo sigue adelante. Un relato como algunos otros que ya he leído. Una historia con serios problemas en la construcción de diálogos y con un desarrollo bastante (bastante) sencillo, lo cual no está mal, pero para el caso no terminó de gustarme.

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