Mujer. Un acto de rebeldía.


En 1791, dos años después de la del hombre, la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadanía fue aprobada en Francia. A partir de ahí, son varios los momentos que podemos enumerar y que han marcado, y siguen marcando, la historia de la lucha por la igualdad de derechos por parte de la mujer.


1869
Lucy Stone decide mantener su apellido de soltera luego
del matrimonio, siendo la primera mujer en hacerlo.

1893
Nueva Zelanda se convierte en el primer país en reconocer
y aprobar el voto femenino.

1903
Marie Curie gana, junto a su esposo, un Premio Nobel, 
hito que repitió en 1911, esta vez sin compañía.

1908
Con protestas por el mejoramiento de las condiciones laborales,
se origina el Día Internacional de la Mujer
(que la ONU oficializó en 1977).

1927
Uruguay aprueba el voto de la mujer, siendo así el primer país
de América Latina en hacerlo (puede parecer que ha pasado
mucho tiempo desde que una mujer pudo ejercer
el derecho al voto en Colombia, pero son apenas 59 años
desde que esto ocurrió, el 1° de diciembre de 1957,
gracias a la reforma constitucional aprobada
durante el mandato de Gustavo Rojas Pinilla).

1945
Con el cierre de la segunda guerra mundial, la presencia de la
mujer en el mundo laboral se afianzó en un número sin precedentes.

1946
El francés Louis Réard inventa el bikini, que, aunque muchos no lo
crean, se convirtió en un objeto insignia en la emancipación de la mujer.

1955
Rosa Parks se niega a ceder su puesto en el autobús a un hombre blanco,
lo que devino en su arresto y en un punto clave en
la lucha por los derechos civiles.

1960
Sirimavo Bandaranaike logra ser la primera mujer presidente
en el mundo, cargo que ocupó durante 18 años.

1963
Se acepta la patente de la píldora anticonceptiva, hecho clave
en la discusión de los derechos reproductivos de la mujer,
cuyo punto cumbre se dio en 1968 con un debate
precedido por la ONU sobre el tema.


Jamás he terminado de entender por qué siendo seres racionales y capaces de vivir en sociedad (¿?), generamos condiciones que hacen necesario que muchos tengan que luchar por los derechos de los que otros disfrutan por omisión. Sí, aun no me cabe en la cabeza que todavía existan personas de color (ni cualquier persona) que sean consideradas esclavas, no logro entender el pensamiento inquebrantable de tildar de anormal a alguien que ama a una persona de su mismo sexo, y no comprendo cómo las mujeres tienen que seguir luchando porque sus derechos sean reconocidos. Pero bueno, está es la realidad que nos toca, y hay mucho trabajo por hacer.

A partir de esta necesidad de reivindicar su valía dentro de la sociedad, en el siglo XVIII nace un movimiento que, aún en nuestros días, sigue incansable en la consecución de su objetivo de hacer que los derechos de las mujeres sean iguales a los de los hombres. La palabra feminista dejó de ser un adjetivo para calificar los rasgos femeninos en un varón, para ser un relativo de aquellos que se identifican con el movimiento feminista, cuyo centro lo define muy bien Chimamanda Ngozi Adichie: soñar y planificar para un mundo diferente, más justo, de hombres y mujeres más felices y más auténticos.



Día a día, y de maneras que no nos imaginamos, mujeres (y hombres) de todo el mundo emprenden acciones que ni ellas mismas imaginan están contribuyendo en gran medida en pro de los derechos de todas sus congéneres. Todos esos actos sientan un precedente, se marcan en la memoria de quienes rodean a quien los realiza, y plantean un cambio en sus realidades, en su entorno. Todos esos comportamientos deben ser conocidos, difundidos y amplificados, para que cada vez más personas reconozcan los avances que la lucha de las mujeres por sus derechos está dando.

Es en este punto donde los libros de los que quiero hablar en esta oportunidad cobran importancia. Es ahí en donde la literatura entra a jugar un papel invaluable.

Primero vamos con “Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes”, publicado en Colombia por Editorial Planeta. Este es un compendio de 100 historias de mujeres extraordinarias, que nace de un crowfunding realizado por Elena Favilli y Francesca Cavallo, el cual recaudó más de un millón de dólares.


Cada una de estas 100 historias son extraídas de la vida real y llevadas al papel a modo de cuentos cortos para darle un mayor espectro a lo que allí se narra. Una página es suficiente para mostrarnos que nadie tiene derecho a decirnos qué podemos o no lograr, que somos nosotros mismos quienes tenemos el control de nuestro destino, que no hace falta ser lo que los demás quieren sino simplemente lo que nosotros queremos, o que nuestra voz cuenta más de lo que nos imaginamos.

Cada una de estas 100 historias es un ejemplo de que una mujer (o cualquiera) puede volar tan alto como quiera, regalarle al mundo la música y las letras que nazcan de su corazón, preparar pasteles mientras deja que la vida se le vaya en poesía, gobernar el imperio más grande del mundo, descubrir lo que está más allá del firmamento, hallar los secretos de la naturaleza que nos rodea, ser presidente de la nación más poderosa, luchar por la libertad de su país sin importar su condición, o simplemente conducir su coche sin que nadie le diga que no puede hacerlo.


Imágenes extraídas del libro. La primera es Policarpa Salavarrieta de Colombia, y la segunda es Manal Al-Sharik, la protagonista de mi cuento favorito.

Cada una de estas 100 historias está acompañada por una ilustración que da rostro al cuento que estamos leyendo, que da ojos a las lecciones que vamos encontrando, que nos permite movernos entre estilos de ilustración totalmente diferentes, que nos da a conocer el trabajo y la pasión de las ilustradoras de varios lugares del globo que se comprometieron con este proyecto, y que nos pone de frente a 100 mujeres que cambiaron el mundo a su modo.

Cada una de estas 100 historias puede convertirse en la inspiración necesaria para que una niña (y también las no tan niñas) se dé cuenta de lo mucho que vale y de todo lo que puede llegar a lograr con el simple hecho de que se proponga hacerlo y que tenga la valentía de luchar por ello. Este es uno de esos libros que no debería faltar en la mesa de noche de todos los hogares del planeta.



PD: Para nuestra fortuna, ya se está trabajando en un segundo tomo de estos cuentos.


El segundo libro del que quiero hablarles es "Rebeldes" de Myriam Bautista González, de la casa editorial colombiana Intermedio. Esta obra es una recopilación de historias de seis mujeres colombianas que no dejaron en manos de otros el rumbo de su destino. A diferencia del libro anterior, en este se realizan perfiles por cada una de las protagonistas, ahondando en detalles y vivencias.

Soledad Acosta de Samper, María Cano Márquez, Emilia Pardo Umaña, Débora Arango Pérez, Cecilia Cardinal de Martín y Virginia Gutiérrez de Pineda son las homenajeadas en este libro (a quienes pueden ver, en este mismo orden, en la siguiente imagen). Estas seis valientes fueron en contra de lo que el sistema dictaba y cambiaron el rumbo de sus realidades sin importar las consecuencias, y con esto se encargaron de abrir la puerta a muchas otras mujeres para que hicieran lo mismo.



En pasadas 150 páginas, este compendio nos muestra parte de las vidas de seis valientes que muchos no conocen, mujeres que la historia, que está escrita por los hombres, se ha encargado de borrar. Vivimos en una sociedad misógina y patriarcal, y a pesar de eso ellas no se dieron por vencidas. En una sociedad en donde las mujeres tenían miles de obligaciones, pero no derechos (siglo XIX), ellas decidieron cambiar su realidad.

Myriam Bautista González nos muestra a la mujer que se atrevió a romper los esquemas de lo que los demás le imponían como estado del arte permitido, a la mujer que no dejó que nadie le dijera que la profesión a la que quería dedicarse no era para ella, a la mujer que rompió la imagen de la fémina como un ente receptor y empezó a trabajar por sus derechos sexuales y reproductivos, a la mujer que escribió sin cansancio y dejó sus historias regadas por la vida, a la mujer que se atrevió a tomar café con los hombres y hablar de los temas que se consideraban impropios para ella, y a la mujer que ayudó a que todo un país se diera cuenta que la familia es un concepto universal que no está determinado de un solo modo (aunque aún hoy en día muchos no lo entiendan).


Virginia y Débora en la nueva familia de billetes en Colombia.

Este libro nos permite conocer un poco de estas mujeres que marcaron un hito en cada una de sus profesiones, que no se acomodaron al molde. Mujeres transgresoras, osadas, admirables e incansablemente trabajadoras. Heroínas que cambiaron las rutinas de las mujeres colombianas que no salían de sus casas, personajes emblemáticos que nunca fueron feministas conscientes, pero que con sus actos han repercutido considerablemente en la situación actual de sus congéneres en Colombia.

Este par de textos son muestra clara de todo lo que vale una mujer, de las cosas que son capaces de lograr. En estos libros conocemos a seres que nos dan una lección de vida, que nos muestran que se vale ser diferentes, que hay que alzar la voz y luchar por los derechos que se nos vulneran y por los que le son vulnerados a nuestro prójimo. Libros como estos pueden hacernos caer en cuenta de que, todos y cada uno de nosotros, podemos cambiar en algo nuestro mundo.



Comentarios

  1. Huellas que fueron casi borradas, otros días quiza; por que no se podía educar con estos ejemplos dirían los padres. Y traerlo para las nuevas generaciones, me parece mas que un acierto, es un aporte muy importante, desde la voz de una mujer (Myriam Bautista González), da merito a ese valor de otras, y es señal de cambios que se van forjando.
    Aprecio enormemente que ayudes a divulgar y es una manera de aportar a ese cambio. Rebeldes entra a mi lista..
    Saludo

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    Respuestas
    1. Estos libros son joyas imprescindibles, cada uno desde su enfoque, y cada uno desde su público objetivo. Estoy muy emocionado con la publicación de un nuevo tomo de "Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes" :)

      Un fuerte abrazo.

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