Reseña: Sobre los huesos de los muertos - Olga Tokarczuk

Janina Duszejko vive en Luftzug, un pueblo al sur de Polonia. Ingeniera retirada, ahora imparte clases en la escuela de un territorio cercano y cuida las casas de sus vecinos en invierno, temporada en la que la mayoría de ellos huyen del lugar por las inclemencias del clima y el peso de la soledad. Janina (a quien no le gusta que le digan por su nombre pues no se siente identificada) no teme a esto. Podríamos decir que disfruta estar sola.

Una noche alguien golpea a su puerta y le dice que uno de los habitantes de la zona ha muerto. Los días pasan y este caso deja de ser aislado ante la aparición de otros cadáveres. Todos los cuerpos tienen algo en común: hay rastros que indican la presencia o participación de animales en las escenas de los diferentes crímenes, hecho que únicamente Janina nota. Así inicia Sobre los huesos de los muertos, una de las pocas novelas de Olga Tokarczuk, Premio Nobel de Literatura 2018, traducidas al español.


En medio de la búsqueda del asesino, nos encontramos con un personaje muy particular. Janina es una narradora estupenda, curiosa y extravagante. Una creyente en la injerencia de los astros en nuestras acciones. Una tozuda sin remedio. Su percepción de sí misma y de su entorno es sincero hasta la exageración. Analiza en demasía y no deja escapar detalle, del mismo modo en que lo hace la propia Tokarczuk al confeccionar esta historia que es un deleite en sus descripciones.

Hay un elemento trascendental en esta novela y en la forma en que Janina vive el mundo. La intriga que reviste este libro parece una mera excusa para dar un claro mensaje frente al modo en que el ser humano interactúa con su entorno, la poca razón que reviste nuestra explotación de los recursos y lo sofocante que resulta el uso de la violencia gratuita de nuestra parte. Esta obra es una denuncia frente al daño al medio ambiente, el continuo maltrato animal, la hipocresía en el actuar de las figuras de autoridad y la posición de dañino dominio que hemos asumido frente a lo que nos rodea.


El punto de vista y la lógica de Janina parecen exageradas, sus posiciones extremistas chocan y lucen incoherentes, pero sabemos que esto es necesario cuando de generar conciencia y plantar un mensaje se trata. Una postura radical y de obligatoria revisión.

Pero la protagonista no está sola en todo esto. A su alrededor se encuentran otros personajes que ayudan a que la novela esté tan bien como está, aunque todos los focos vayan sobre la animalista arraigada. Estas personas intervienen también en la confección de la atmósfera, en los juicios que podemos llegar a tener luego de la lectura, y en la misma protagonista y su manera de actuar. Lo más curioso del asunto es el modo en que Janina se refiere a cada uno de ellos, pues, así como ella no siente que su nombre la represente, tampoco está convencida de que el nombre de quienes la rodean los simbolice. Pie Grande o Pandedios son solo algunos de los sobrenombres que usa esta mujer para referirse a quienes conoce.

Ella es la escritora polaca Olga Tokarczuk. Foto de FrankfurterRundschau.

Acercarse a Janina, amante del poeta británico William Blake quien es el autor de los epígrafes que inician todos los capítulos del libro, es ver cómo se modifica la imagen del mundo con el paso del tiempo. Los años no vienen solos y las canas no son lo único que llega con el aumento de velas en el pastel. Empezamos a disfrutar de cosas que antes detestábamos, nos volvemos intolerantes a acciones que antes nos daban igual y vemos la vida desde otro punto. Esta lectura me hizo recordar a Las noches todas del escritor colombiano Tomás González en este sentido.


Sobre los huesos de los muertos es un thriller aceptable que sirve de antesala para una cita incómoda, jocosa y confrontante con una mujer tan, pero tan poderosa, que se convierte en el centro de toda una novela. Un vibrante viaje por una región tan bella como inhóspita, llena de vicios y prejuicios, como cualquier otra en el planeta. Una bofetada ante nuestra doble moral y los débiles juicios que nos rigen. Un libro tan deliciosamente ambiguo y extraño como su personaje principal.


Citas favoritas:

- Entendí que la tristeza era una palabra importante en la definición del mundo. Estaba en la base de todo, era el quinto elemento, la quintaesencia.
- La oposición es la verdadera amistad (William Blake).
- A veces pienso que se puede vivir con una persona e ignorar quién es realmente durante un montón de años.
- El ciudadano que es ninguneado por las instituciones de alguna manera es condenado a la inexistencia.
- La vida es algo parecido a un polígono de pruebas sumamente exigente.

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