jueves, 24 de diciembre de 2015

Reseña: Pétalos de hielo - Beatriz Navas


Colombia ha vivido, vive y quien sabe por cuánto tiempo más vivirá envuelta en la violencia, las drogas, los narcotraficantes y la corrupción. El país se ha acostumbrado a ello, no nos digamos mentiras. Parte de esa realidad ha infectado la sangre que corre por la venas de nuestra televisión, de nuestro cine, de nuestro arte y de nuestra literatura.

No es raro pasar por una librería y ver que los títulos nacionales más vendidos son aquellos que hablan de todos esos temas que para nuestro diario vivir se han vuelto clichés. Pero hay un mundo diferente detrás de la puerta oscura de esta literatura, que ya sea bien o mal escrita, propositiva o no, tiene plagado nuestro mercado literario y crea una visión única ante los ojos externos de lo que como país tenemos para proponer.

Este año me dí a la tarea de buscar, encontrar, leer, vivir y dar un espacio a esos personajes que han querido salir de los estándares, que han empezado a buscar otros caminos, que han dejado de apostar a los seguro y han puesto su boleta al caballo que no es favorito en la carrera. En esa búsqueda he descubierto a Alvaro Vanegas (uno de mis escritores favoritos), a Carolina Andújar, a Margarita Arenas, a Sergio Ocampo Madrid, a Tomás González, a Gabriela Arciniégas, a muchos otros que se quedan fuera de la lista, y a la encargada de dar vida al libro del que vengo a contarles en esta oportunidad.



Beatriz Navas es la autora de "Pétalos de hielo", novela ganadora en el año 2014 del premio del Consejo Editorial de Autores Boyacences, obra que llegó a mi gracias a la difusión que la Fundación Fahrenheit 451 hizo de la misma, y a la generosidad de la misma Beatriz, quien acompañado de una magnífica dedicatoria, me obsequió este libro, y con él, una parte de su vida y de su ser. Gracias infinitas por ello.

"Pétalos de hielo" nos cuenta la historia de Juliana, una joven inocente, alegre y "muy de su familia", como decimos aquí en Colombia, la cual un día ve llegar un ejército de larvas cargadas de corazones, que luego del debido proceso, explotaron en una lluvia de alas y tonalidades para bailar en su estómago y enseñarle la parte bonita de lo que es enamorarse. Ese sentimiento es el que la llevará a salirse de su zona de confort y emprender una vida diferente, en la cual descubrirá que no todo es color de rosa, que además de las lindas mariposas amarillas, hay otras negras de alas gigantes que resultan aterradoras, y que el amor también puede destruirnos.

La manera de escribir de la autora me permitió engancharme de inmediato con una historia interesante, con un lenguaje sencillo, enmarcada por desafortunados errores editoriales, que si bien resultan molestos hasta cierto punto, no opacan la receta llena de misterio, amor, con tintes psicológicos y con escenarios exquisitos que el libro propone.

Fui caminando de la mano con Juliana por calles de la fría ciudad, por la oscuridad de su elegante cuarto, por la soledad y los resquicios de amor que se iban presentando, por la solemnidad y el misterio de un príncipe escarlata, por la casa de muñecas que se hizo su escondite, por las mermadas aceras de aquello que muchos llaman el sueño americano, por los pueblos de mi país bañados de historia y de belleza, y por las profundidades de la escabrosa y siempre majestuosa mente humana.


Premiación CEAB 2014. Tomada de: boyacanoticias.com

En mi viaje por cada uno de los capítulos, pude encontrarme con un grupo muy reducido de personajes que encarnan perfectamente una situación que parece salida de la realidad, pero que pasa, y mucho; allí donde el amor muta y tal como hacen las flores, se marchita y desdibuja el paisaje. Juliana, nuestra protagonista, enmarca todo aquello que se ha ido perdiendo con el pasar de las generaciones, toda esa ingenuidad e inocencia que parecen una aguja en un pajar por estos días, una mujer que debe tomar decisiones para cambiar su rumbo; Santiago, un hombre que lo ha tenido todo aparentemente, pero que esconde millones de cosas detrás de su fachada intachable. Además de ellos a lo largo del libro nos encontraremos con Alejandro, con "la otra", con los padres de Juliana, con algunas batas y trajes quirúrjicos, y con mi personaje favorito, María Fernanda. Necesitamos muchas como ella en este mundo.

Al dar los pasos de cierre, me tope con un final que como algunas partes del libro, sentí acelerado y algo predecible, pero sin duda esperanzador y necesario de difusión. 

"Pétalos de hielo" es una carta de presentación plagada de elementos positivos, de lecciones necesarias, de un mensaje poderoso y de intenciones plausibles. Ha sido un gusto reafirmar que la literatura colombiana va más allá narcos, de putas, de droga, de youtubers y de historias repetitivas y sin propuestas. En Colombia hay mucho talento y es nuestra tarea descubrirlo y disfrutarlo.


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