jueves, 2 de abril de 2015

Mi tiempo con Javier Martos...

Una de las grandes cosas que me ha dejado este proyecto, ha sido la posibilidad de conocer un poco más a varios autores, intercambiar palabras y pensamientos. En esta oportunidad traigo la entrevista que hice a Javier Martos, autor de "Promesas de que algún día", entre otras.


- ¿Qué soñabas ser cuando fueras grande?

Tuve varias épocas, supongo que como todos los niños. Durante un tiempo quise ser médico, periodista, jugador de fútbol, director de cine, locutor de radio... pero a medida que te vas haciendo mayor te das cuenta de que tienes que enfocar la vida hacia algo que te permita pagar las facturas. Siempre he querido ser millonario para poder ser presidente de mi equipo de fútbol (Sevilla F.C.), a ese sueño aún no he renunciado, y quizá fuera ese el motivo por el cual al final me licencié en Administración de Empresas en la universidad. 


- ¿Cómo va la situación en España?

Está mal, la verdad. La televisión y los políticos afirman que la situación va mejorando, y a veces uno quiere creer que es así, pero la realidad es que las familias siguen pasando por muchos apuros económicos. Es difícil encontrar trabajo, y los que hay ofrecen salarios bastante bajos. Al menos parece que ya hay luz al final del túnel, aunque haya sido un túnel muy oscuro. Pero la cosa tiene que mejorar mucho todavía. 

- “Quiero ser escritor”. ¿Cuándo lo decidiste?

He escrito toda mi vida. En el colegio, en el instituto, en la facultad... Escribía relatos y los dejaba en el cajón, en el ordenador, o me los imprimía para hacerme mis propios libritos. Mi única lectora era mi hermana mayor. No solía presentarlos a concursos ni a editoriales. Con 16 años escribí un guion de cine de 75 páginas cuyos protagonistas eran mis amigos del instituto, también un montón de relatos (me da rabia que la mayoría se hayan perdido). 

Cuando leí Doce pistas falsas de Jeffrey Archer y La zona muerta de Stephen King, algo hizo clic en mi cabeza y decidí que yo también quería que todas esas historias que tenía en el cajón estuvieran en las librerías de todo el país. Por entonces tendría 20 ó 21 años, y empecé a presentar los relatos a certámenes y a convocatorias de antologías. También di el pasito que me faltaba y me propuse terminar alguna de las novelas que tenía empezadas. 

- ¿Cómo llegaste a "Promesas de que algún día"?

"Promesas de que algún día" es una historia que me rondaba la cabeza desde hacía muchos años. Había visto una película, no recuerdo el título ni los actores, que trataba sobre el secuestro de un niño, pero los criminales no sabían que el pequeño necesitaba medicinas cada pocas horas para poder seguir con vida. Habían elegido el peor objetivo para secuestrar, y a partir de ahí se desencadenaba la acción de la película. 

Desde entonces quise escribir mi propia historia sobre un secuestro, pero quería que fuera uno llevado al extremo, en el que todo se viniera abajo y el trueque niño-dinero se volviera imposible y los personajes sufrieran hasta el límite. La idea la tenía, pero no me decidía a escribir el libro porque me faltaba algo, me faltaba el escenario adecuado. 

Cuando surgió el boom del apocalipsis zombi en España, entendí que esa era la pieza que me faltaba. La historia, el secuestro, se desarrollaría en mitad de un apocalipsis zombi (unos zombis particulares, no los habituales). Esa era la historia que quería contar. Y entonces las palabras salieron solas una detrás de otra. 

- Un día normal entré a una librería aquí en Colombia, vi la portada de "Promesas de que algún día" y no se me borró de la mente hasta que lo tuve en mis manos ¿fue fácil llegar a ella?

La portada del libro creo que tiene mucha fuerza. Estoy muy contento con el resultado. A los lectores les ha gustado mucho. La verdad es que el trabajo de Daniel Expósito (el ilustrador) ha sido excelente. Cuando Dolmen decidió publicarla, me preguntaron si tenía alguna idea para la portada, y les hice un boceto a lápiz (no soy nada bueno dibujando). En mi opinión, el niño protagonista tenía que aparecer en la portada, y por supuesto el osito de peluche que interviene en cierto punto de la historia. Ese osito era fundamental. A partir de ese boceto, Daniel Expósito se puso manos a la obra, y lo cierto es que la ilustración final ha quedado genial. Espero poder trabajar de nuevo con Daniel para futuras novelas. 

- Al terminar el libro, quedé con ganas de más ¿algún día sabremos qué pasó o debo dejarlo a mi imaginación?

La historia de Promesas de que algún día está planificada en dos libros. Desde el principio estuvo pensado así. Quería que el primer libro se centrara en el secuestro, que todo pivotara alrededor de ese punto. Y aunque el libro es autoconclusivo y tiene desenlace, dejé muchos cabos sueltos a propósito. Cabos sueltos que pretendo atar en la segunda parte. El título de la segunda parte es "Deja morir las promesas" y está en proceso de escritura. En esta segunda novela se aclarará qué ocurre con los personajes cuyas tramas están abiertas. Espero que la novela pueda ver la luz más pronto que tarde. Algunos lectores me han preguntado si terminaría convirtiéndose en una trilogía, pero no será así. La historia está pensada para quedar cerrada en dos libros. Si hubiera algún libro más, sería una antología de relatos ambientados en el mismo universo, para expandir algún aspecto puntual o para hablar de personajes que aún tengan cosas que decir. 

- Tu obra al otro lado del mundo, en las librerías colombianas...

Pues ahora mismo creo que solo puede conseguirse Promesas de que algún día. Dolmen tiene buena distribución en países como Colombia y México. Tengo otra novela, coescrita con Jesús Gordillo, que se titula Ojos de circo, y una antología de relatos de terror titulada Una hamburguesa para cenar, pero ninguno de estos dos libros se pueden encontrar en Colombia (al menos por el momento). Para hacerse con estos libros (de la editorial Tyrannosaurus Books) habría que acudir a Amazon u otras plataformas online. 

- ¿Cuál es el lugar preferido de Javier Martos para leer y para escribir?

Leo en todas partes. En el autobús, en la playa, en el sofá, antes de dormir, haciendo cola en algún establecimiento... No tengo problemas para concentrarme. Y siempre leo en papel. No he dado el salto aún a los libros electrónicos. Escribir sí es otro cantar, lo hago en casa, en mi biblioteca. Allí tengo el portátil y un ordenador sobremesa de los que salen todas las historias. Antes ponía música, pero con el tiempo he necesitado el silencio para poder concentrarme. Cuando me pongo a revisar y corregir, sí puedo poner música.

- ¿Cuál libro estás leyendo en este momento?

Acabo de terminar Straight to you de David Moody. Y en español estoy leyendo El arca, de Boyd Morrison. Suelo leer siempre un libro en inglés y otro en español. Y tengo una lista de espera de al menos treinta libros que poco a poco iré terminando.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario