Reseña: Sudor - Alberto Fuguet
Era una noche de 2012 o 2013, no recuerdo bien. Entré a Twitter (ahora X) y había una notificación. Vi el avatar y el flechazo fue inmediato. Un rostro en blanco y negro. Unos ojos claros que podían ser verdes o azules, pero que en realidad eran un misterio. Un pecho desnudo y un sombrero sobre su cabeza.
Llegaron las conversaciones interminables, las madrugadas
robadas al sueño y la sensación de que alguien, al otro lado de la pantalla,
estaba logrando descifrar partes de mí que ni yo mismo entendía.
Durante semanas construimos una ficción digital que era
nuestra. Una historia edificada con mensajes, fotografías, emoticones y
expectativas. Una historia que parecía real y que, de alguna manera, lo era.
Luego llegaron los cuerpos (no los nuestros), las
circunstancias, el tiempo. Y todo se rompió.
En 2016 y 2026 (año de publicación y año de reedición, respectivamente), mientras leía «Sudor (4 días y tres noches)» del escritor chileno Alberto Fuguet, pensé en el dueño de ese avatar y en todos los avatares que hemos sido y conocido: las experiencias, pajas, polvos, sonrisas, lágrimas, conexiones, chulitos azules y demás recuerdos de quienes fuimos que aun llevamos con nosotros.
«Sudor» cuenta la historia de Alf, un editor de no
ficción con una carrera estable, un apartamento lleno de libros y una
existencia en el limbo emocional debido al fantasma de una pareja que no
termina por dejar ir. Vive en una Santiago de Chile hiperconectada y, al mismo
tiempo, profundamente solitaria. Está rodeado de personas, conversaciones y
aplicaciones, pero sigue buscando algo que se parece demasiado al amor y muy
poco a la tranquilidad.
La editorial en la que trabaja se prepara para el
lanzamiento de un libro importante, de los que un padre (vieja estrella
literaria del boom) y su hijo son autores. Alf es encargado de acompañar
al menor durante la gira de prensa de la obra.
Fuguet retrata en esta novela un presente en donde un golpe
a la pantalla del celular bastaba para acabar tirando, una mirada para escarbar
a quien te la devolvía, un mensaje para satisfacer casi todo tipo de necesidad
y un millón de gente conectada para terminar sintiéndote tan o más solo que
cuando iniciaste sesión. Una época que hoy es pasado, pero que sigue viva en
este presente y se siente muy tangible, solo que con más riesgos, drogas y
violencia.
La obra mezcla mails, mensajes de Grindr, diálogos, narración
en primera y tercera persona y referencias literarias y a la cultura pop
para crear una atmósfera llena de deseo, carne y nostalgia. Cuando llega una
ola de calor, encuentras a alguien tan duro como tú, dispuesto a jugar, a desnudarse
y compartir un orgasmo (si es que todo sale bien). Fuguet lo narra con la
intensidad propia de los cuerpos que se ansían y sin la censura que tanto
quiere dársele a algo natural. Personas que necesitan ver y ser vistas, desnudarse,
lamerse, saciarse o, tan solo, sentirse acompañadas y ser ellas mismas.
«Sudor» es también una sátira al postureo, la
hipocresía y la vanidad que marcan al círculo literario y, en general, a la
sociedad en que vivimos; la representación de una era en donde el contenido ha
pasado a un segundo plano para dar protagonismo a la forma en que lo vendemos y
lo consumimos.
Y cuando la atmósfera llena de excesos y el humor negro
frente a las apariencias colisionan, Fuguet crea una radiografía del modo en
que la tecnología cambió para siempre la forma en la que nos relacionamos y una
fotografía del momento en que las aplicaciones de citas recrudecieron esta
transformación. Una generación que aprendió a conocerse a través de la
pantalla, que encontró otras formas de definir a través de ella la intimidad,
el rechazo y el afecto, y que hizo de las interacciones una forma de sentirse
validada.

.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario