sábado, 27 de enero de 2018

Reseña: Náufragos - Laura Pérez y Pablo Monforte


El pasado. ¿Cuántas cosas haríamos de manera diferente en él si tuviéramos la posibilidad de volverlo a vivir? ¿Qué pasaría con nuestro presente si volviéramos en el tiempo y cambiáramos algunas de las cosas que hicimos? ¿Extrañaríamos lo que fuera nuestro día a día? ¿Nuestras vidas serían iguales? ¿Seríamos los mismos?

Muchas veces me detengo a pensar en esos sí que no di, en las salidas que no acepté, las disculpas que no pedí, los caminos que abandoné o no tomé, las personas a las que no dejé entrar en mi vida (y también aquellas a quienes les abrí las puertas sin condiciones), las palabras que dije mal, las oportunidades que desaproveché, las vidas que no me permití vivir…

Sí, creo que todos y cada uno de nosotros tenemos un millón de preguntas que inician con un y sí…, y es algo normal, somos seres inquietos, inconformes y cambiantes, y en medio de la insistencia de las rutinas que vamos asumiendo y del presente que vamos construyendo, reflexiones de ese tipo se postran en nuestro camino. Somos nostálgicos por naturaleza.


Pablo Monforte y Laura Pérez han abierto una puerta para hablar de lo que he comentado brevemente. Él desde las letras, ella desde las imágenes, han traído a la vida una novela gráfica llamada “Náufragos”, ganadora del Premio FNAC-Salamandra Graphic 2016.

Madrid, 1981. Alejandra (Alex para los más cercanos) es una joven estudiante interesada en el arte y la literatura. Por supuesto, como nos pasó a cada uno de nosotros, ella tiene miles de cuestionamientos que no dejan de moverse entre sus pensamientos con respecto al futuro y a lo que va a hacer de su vida (dudo mucho que alguien no haya pasado por esto), especialmente en pleno inicio de su vida universitaria, en donde un universo desconocido se abre ante ella. Su espacio favorito es la biblioteca pues allí tiene la posibilidad de conversar con miles de personajes y conocer sus historias, esas que están inmortalizadas en las páginas de los libros. Ella, tímida, solitaria, lectora, bastante analítica y necesitada de romper el caparazón, es nuestra protagonista.

Originales y bocetos extraídos del perfil de Instagram de la ilustradora.

Julio es, quizá, un par de años mayor que Alejandra. Él estudia en la misma universidad que ella, en donde, adicionalmente, colabora como cuentista y redactor para la revista universitaria El jardín metálico, y su última publicación allí fue un texto al que tituló Náufragos. Pero sus padres tienen planeado mudarse a Zaragoza, por lo que toda la vida de Julio se pone patas arriba. Él, intelectual, rockero, serio e inquietante, es nuestro protagonista.

Madrid, 1981.

Esa revista será el detonante de una historia de amor entre los dos, de la cual conoceremos algo más en la Barcelona de 1991, cuando la vida universitaria de ambos ha terminado y sus presentes son, quizás, algo distintos de los que tenían en mente.

Esta historia se va alternando entre el ayer (Madrid, 1981) y el hoy (Barcelona, 1991), para dejarnos frente a un relato en el que los sueños, la rebeldía de la juventud, el hastío de la adultez, el peso de las decisiones, el perdón, lo clave que son los demás y el entorno en nuestras elecciones, y el papel que todas nuestras acciones pasadas juegan en las venideras, se dan lugar.

Barcelona, 1991.

Con una estilo altamente descriptivo y sutilmente realista, el apartado gráfico de esta novela resulta sencillamente espléndido. La ilustradora Laura Pérez, merecedora de varios galardones internacionales, expone a Madrid y Barcelona como personajes latentes y en constante desarrollo, los dibuja con respeto y atención, y los hace protagonistas de la relación entre Alejandra y Julio, la cual se transporta en el tiempo y se pinta de diferentes maneras, alternando la temporalidad entre una adolescencia de nostálgicos tonos sepia, hasta una adultez de tonos azules y melancólicos.

En serio, vayan al perfil de Instagram de Laura Pérez, se encontrarán con su nueva ilustradora favorita.

Esta gama cromática compagina magistralmente con un relato justo y oportuno, y que en varios momentos se escribe en el trasfondo de la historia, entre líneas, en esos instantes en donde los seres humanos no necesitamos decir nada para dejar que nuestro ser diga cómo nos sentimos. La maestría de Pablo Monforte en este aspecto es de destacar.

No puedo dejar de mencionar el empeño que ha puesto Salamandra en dar a los lectores un producto duradero y de alta calidad. Esta no es una novela gráfica barata, pero les aseguro que vale cada centavo que pagues por ella. Sí, quizá no tengamos tapa dura, pero el gramaje de la cubierta y del papel es más que adecuado. No se van a arrepentir.

“Náufragos” es un paseo en el tiempo por esas cosas que fueron, que nos llenaron, pero que los años se han llevado consigo o han transformado. Un relato sobre el amor en muchas dimensiones, las diferentes etapas de la vida, los miedos y la nostalgia. Una historia magistralmente expuesta entre matices muy dicientes. Un recordatorio de lo bonito que es recordar y de lo indispensable que es pasar la página.


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