Reseña: Los novios del invierno (La pasaespejos 1) - Christelle Dabos
¿Qué es disfrutar la vida? Para muchos esto tiene una
relación directa con salir los viernes y sábados (o varios días más de la
semana) a un bar a bailar y embriagarse hasta altas horas de la madrugada,
viajar a un lugar distinto cada fin de semana, ir de compras cada vez que te
consignan el salario, acostarse con alguien diferente a cada rato, ganar cada
vez más y más dinero, pasar tiempo con tu familia o amigos… Y sí, cada cual tiene una visión diferente
de lo que es la felicidad, y cada cual tiene cosas que lo hacen feliz. Por
ejemplo, yo soy feliz yendo a cine, hablando con mi sobrina, caminando por un
parque en donde el césped recién fue cortado, y, al igual que Ophélie, viviendo
mi vida entre libros.
Pero ¿quién es Ophélie? Es una chica que no destaca
precisamente por sujetarse al estándar socialmente aceptado de belleza, es más,
muchos podrían decir que no encaja en lo absoluto en este. Ella usa gafas
rectangulares para la miopía, lleva enrollada en su cuello una bufanda gigante
y muy diferente a las demás, usa ropa que la hace ver más vieja de lo que es, y
su rostro es decorado por los risos color castaño a los que llama cabello.
Ophélie es habitante de Ánima, una de las arcas (países) alrededor de su mundo,
y ha sido comprometida a la fuerza con Thorn, un importante miembro del clan de
los Dragones, grupo que habita en la Citacielo, una especie de ciudad flotante
que hace las veces de la capital del Polo, el sector más gélido del universo.
Además de eso, Ophélie es una lectora (tiene la capacidad de leer la historia
de los objetos) y puede atravesar los espejos, sin contar con que es algo
tímida e increíblemente torpe. Pero hay algo más que deben saber sobre ella, y
es que es la protagonista de “Los novios
del invierno”, primer tomo de la tetralogía “La pasaespejos”, ópera prima de la francesa Christelle Dabos, obra
con la cual resultó ganadora del Concours
du premier roman jeunese.
Valga decir que este volumen está disponible en Colombia y
algunos países de Latinoamérica, en una edición DEL CARAJO (de verdad, pocas cosas más bonitas que la cubierta de este
tomo), gracias a Panamericana
Editorial.
Lo primero que vale la pena aclarar con respecto a este
libro es que se clasifica dentro del género de la fantasía, y está enfocado en
el público juvenil, y dentro de este nicho es un exponente de calidad. Christelle Dabos imaginó un mundo rico e
imponente, y supo construirlo de manera impresionante. El universo en el
que vive Ophélie tiene antecedentes (historia), clasificaciones sociales y
jerárquicas, un sistema de magia con sus poderes y códigos bien definidos, una
organización arquitectónica distintiva, características personales demarcadas,
un conjunto de costumbres y un aparato cultural convenientes, entre muchas
otras cosas que permiten que te sumerjas en él desde el primer momento, que lo
recorras mientras la autora te lo va describiendo, que lo hagas tuyo a medida
que lo conoces, y que te quedes con la sensación de que, a pesar de todo lo que
te brinda, aún quedan un millón de cosas por descubrir. En serio, a la vez que descubrimos
las dimensiones de la situación en la que está metida nuestra protagonista con motivo de su reciente compromiso, y
vemos todo lo que es capaz de hacer, nos
vamos encontrando con un mundo abundante, deslumbrante, bien descrito (estoy
completamente seguro de que, de haber sido escrito por un autor estadounidense,
este libro ya tendría comprometidos sus derechos cinematográficos), y en el que
es imposible no querer vivir, aunque sea por un rato.
Una de las mayores
virtudes de la narrativa de Christelle Dabos es su simpleza, fluidez y
claridad, lo que permite que la lectura sea amena, y en mi caso bastante adictiva.
El libro cuenta con más de 500 páginas y lo leí a la velocidad de la luz.
Adicionalmente, a lo largo de la lectura es imposible no notar el lirismo que
se imprime dentro de las páginas, lo que hace que ciertos apartes de la
historia tengan estampado un toque de magia que se agradece. La prosa de la
autora es muy llamativa, y le otorga a este libro algo especial.
Y no podemos hablar de “Los
novios del invierno” sin invitar a quienes viven en carne propia las
aventuras que allí se cuentan, porque ellos son el corazón de todo. El grupo de personajes en esta historia
condensa la esencia del ser humano, el punto de inflexión que representa en
nosotros el poder, los miedos que nos albergan, la bondad que todos llevamos
dentro, nuestra capacidad de sobreponernos y de ir más allá de lo que imaginamos,
la desfachatez y la picardía que llega a sorprendernos, y todas esas cosas que
nos hacen los que somos, aunque en ocasiones nos gustaría que fueran
diferentes.
De Ophélie ya les he hablado
mucho, así que me limitaré a decir que es una heroína diferente, con un toque
de cotidianeidad encantador, un ser que pasa desapercibido, pero que sabemos
que es capaz de todo; una chica con la que podemos sentirnos completamente
identificados, y eso la hace una chica inolvidable. Thorn, el prometido, es
un ser enigmático, del que aún no sé qué esperar, pero del que quiero descubrir
todo. Especial mención al coqueto Archibald; a la elegante Berenilde; al incondicional
Renard; y a mi favorita, la tía Rosaline,
un ser fascinante y a quien me gustaría tener como madrina.
Mundo y personajes son los grandes pilares de este primer
tomo, por el magnífico trabajo que se logró en su construcción. Sin embargo,
creo que hay algo que la autora no terminó de encajar a la perfección porque, aunque
avanzaba de buena manera en la lectura, en ciertos apartes sentí que no pasaba mucho
y que me estaba estancado en un punto que llevaba recorriendo hace rato. Este primer capítulo en la travesía de Ophélie
es muy introductorio, y va dejando menudos indicios de las cosas que pueden
llegar a explotar, pero la acción en conclusión no tiene un desarrollo fuerte,
y esto para muchos puede llevar a percibir y clasificar esta obra como lenta y
tediosa. Sostengo que esta historia podría tener algunas páginas menos y
seguiría conservando sin problemas el valor que posee.
Ilustraciones tomadas de kiramizuno.deviantart.com |
¿Es posible
encontrarse con un libro juvenil en el que el romance gratuito no sea el núcleo
de la acción? Pues hay tréboles de cuatro hojas, y hay autores que logran que
sus historias no tengan el romance gratuito como el eje todo. Sí, en esta
historia se habla del amor de pareja (y del amor visto desde otras esferas),
pero en ningún momento esto nubla ni entorpece la narración, sino que es un
elemento más que está ahí, esperando por ser desarrollado, y por ser
aprovechado en el momento justo, y no de manera arbitraria y dictatorial. Gracias, Christelle, MUCHAS GRACIAS.
“Los novios del
invierno” es una carta de presentación espléndida para una autora de la seguramente
escucharemos mucho en un futuro cercano. La bienvenida con los brazos abiertos
a un universo descomunal y deslumbrante, lleno de contrastes y de personajes
ciertos y bien construidos. Una puerta que quizá se abrió muy lentamente, pero
que deja luz suficiente para entrever la epicidad que seguramente enmarcará lo
que viene para Ophélie. Una promesa de esas que uno espera con todas sus
fuerzas sea cumplida, y más aún después de leer las inmejorables reseñas que acompañan
a la continuación…
Me gustó mucho tu reseña, el libro es increíble y no puedo esperar a que traduzcan el segundo libro!!!
ResponderBorrarHola, es muy probable que esté en librerías para el mes de abril 😱
BorrarGracias por pasarte por aquí.
¿Se sabe si el libro llegará a Chile? Desde que leí la sinopsis espero saber algo y poder leerlo...y mas al leer tu reseña.
ResponderBorrarHola. Habría que preguntarle a la editorial por redes sociales. Es un libro bien bonito, bien trabajado y que, si tienes paciencia, te puede llegar a gustar montones. Espero puedas conocer a Ophélie muy pronto.
BorrarGracias por pasarte por aquí :)