jueves, 30 de noviembre de 2017

Reseña: 24 señales para descubrir a un alien - Juliana Muñoz

Antoine de Saint-Exupéry expuso en su obra cumbre, “El principito”, una enfermedad que aqueja al ser humano a medida que los años pasan y la edad aumenta. Crecer, ese suplicio que hace que frecuentemente olvidemos lo que es esencial, lo que es importante, lo que nos hace felices, lo que hace que el corazón se acelere sin que nos sintamos cansados, lo que es rasparnos las rodillas y querer seguir corriendo, lo que significa tener una cuenta atrás encima mientras buscamos afanosamente un escondite, lo que significa ser niño y ver las cosas de otra manera.

Sí, bien nos enseñaba ese niño de cabello rubio y ropa verde que los años muchas veces cierran nuestra imaginación, nos vuelven cuadriculados, y hacen que, en donde hay una serpiente digiriendo un elefante, simplemente veamos un sombrero.

En ocasiones me siento a leer o a jugar con mi sobrina, y descubro que su forma de ver el mundo es diferente y especial, está (hasta cierto punto) libre de prejuicios, está llena de inventiva y creatividad, esa misma que noto se ha ido perdiendo en mi ejercicio diario, así trate sin descanso de mantenerla a flote.


Benjamín es un pequeño que vive esa situación día a día porque ya no reconoce a aquel al que le dice papá; porque ya no puede jugar con él; porque ya ni siquiera le puede hablar. Benjamín cree que la rabia, la frustración y la tristeza que ahora caracterizan a su padre, son consecuencia de una transformación que lo convirtió en un alien, o quizá a la aparición de un pequeño alien que ahora controla a su padre, y que le ha robado la esencia a ese ser que tanto ama.

Así como el principito hizo con el aviador, o como mi sobrina hace conmigo, Benjamín se da a la tarea de recuperar a ese papá que lo alzaba al llegar del trabajo, que abrazaba y besaba a su madre, que le contaba historias sobre su pasado y le daba consejos para la vida.

“24 señales para descubrir a un alien” nos cuenta la historia de ese niño de ocho años, de ese pequeño que no entiende por qué su padre cambió de la noche a la mañana, de ese ser humano que no comprende en qué momento un alien se adueñó del corazón de su progenitor.

Cada capítulo de este libro es una señal que nos ayudará a entender por qué Benjamín cree que su padre es un ser de otro mundo, o que un ser de otro mundo lo controla. Este niño nos habla a su manera, con las pausas que quiere, e incluso con la ausencia de las mismas. Su historia es totalmente sincera, y está impregnada del dolor de quien sabe que ha perdido algo importante; del anhelo de quien quiere recuperar lo extraviado; y desde la inocencia, la ingenuidad y la sabiduría que solo un niño puede alcanzar.

Por si acaso, aquí están las señales...

Benjamín nos habla del lugar en donde habita, de la vida llena de necesidades que afronta su familia, del desvanecimiento de su madre, de las cosas que hace con su amigo Carlos, y también de las aventuras que vive con su mascota, una gallina muy peculiar y encantadora llamada Pascuala. Todos estos detalles nos permiten entender de mejor manera lo que está pasando en la cotidianidad de Benjamín y su círculo.

¿En verdad el papá de Benjamín es un alien? Creo que, al crecer, todos y cada uno de nosotros, a su modo y a su extensión, terminamos convirtiéndonos en alienígenas, en seres que se dejan absorber por la rutina, que permiten que la realidad los ahogue, que no comprenden a los demás y no saben encontrar una forma de comunicación idónea con el resto, que se guardan sus problemas y se asfixian en ellos, que dejan de hacer las cosas que los hace felices, que se dejan esclavizar por sus trabajos, que dejan de sorprenderse, y que olvidan los detalles que son importantes en la vida.

“24 señales para descubrir a un alien” es la ópera prima de Juliana Muñoz Toro, merecedora del 3r Concurso de Escritura Tragaluz, y seleccionada por la Biblioteca Juvenil Internacional para hacer parte del catálogo White Ravens en 2017. Al igual que pasa con “El principito”, este es un libro que parece estar pensado para el público infantil, pero en el fondo está concebido para el universo lector en general, para sacar conclusiones y enseñanzas desde la etapa de la vida en que nos encontremos, para sentirnos identificados desde el papel de niños, de adultos, de padres, de hermanos, de amigos, o de hijos. Espero que se esa búsqueda incansable de respuestas por parte de la autora siga regalándonos historias de la calidad y el valor que tiene la de Benjamín. Espero poder decirle algún al pequeño alien que llevo en mi interior que le doy vacaciones permanentes.


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