Mi tiempo con Nacarid Portal...

¿Nacarid qué? ¿De quién me estás hablando? Estas fueron las preguntas que le hice a un par de amigos ecuatorianos, a quienes conocí gracias a las letras, cuando me contaron que tendrían en su país a esta mujer, hasta entonces desconocida para mí. Un par de semanas después vi la preventa de su libro “Amor a cuatro estaciones” en las principales librerías de Colombia, y luego su nombre rondando por las listas de los más vendidos a nivel nacional.

Nacarid Portal Arráez es una autora venezolana de apenas 26 años, que un día decidió que su misión de vida era escribir, y con sus letras hacer del mundo en el que vivimos un lugar mejor, y no solo para ella, sino para todos.

“La vida entre mis dedos”, su primer libro, llegó al mercado en 2015, y desde ahí la carrera de Nacarid ha seguido una línea ascendente poco usual en el mercado literario, y más teniendo en cuenta que no hubo el apoyo de una editorial de fondo, sino las simples ganas de una mujer por alcanzar sus sueños, y por hacer que su voz llegara lo más lejos posible. El impacto de sus textos ha sido tal que, “Amor a cuatro estaciones”, su segundo libro, ya va por la décima edición, sin mencionar que pronto será adaptado a la pantalla gigante. No es un riesgo para mí decir que estamos ante un fenómeno literario de esos que poco se ven en Latinoamérica, uno de esos que las nuevas tecnologías han dado pie para establecer.


Con motivo de su gira “Inspirando vidas”, una de las múltiples campañas sociales que lidera Nacarid, y del lanzamiento de su nuevo libro “Diario de una ilusión”, tuve la oportunidad de conversar con esta joven a la que me es imposible describir. Aquí les dejo el resultado de esa charla.


La experiencia con “Amor a cuatro estaciones” resultó bastante particular, pues fue un libro que leí al mismo tiempo que mi mamá, y que a mi no me gustó mucho, pero que a ella la marcó especialmente, pues le pareció un texto atemporal, la historia de un amor caprichoso, egoísta y manipulador, como el que ella vivió en el pasado, y que ella creía imposible de replicar en la actualidad por la cantidad de espejos que tienen los jóvenes a su alrededor, de experiencias similares que deberían dejarles una lección.

El texto fue fluyendo y lo cargué de realidad, de una realidad que nos toca en la actualidad, pues para bien o para mal el amor es algo transversal a todos los seres humanos, y las experiencias que salen de ello muchas veces son incontrolables para nosotros. La historia es en un 80% basada en cosas que ocurrieron en realidad y que me dejaron con ganas de escribir, de contar lo que estaba pasando, de desahogarme, y fue ahí donde los poemas, por decirlo de algún modo, empezaron a surgir. Aclaro, no soy buena para la poesía, sé que no es lo mío, pero ahí empezó todo. Con el paso del tiempo y de las ediciones del libro, fuimos trabajando en ficcionarlo más, en darle mayor fuerza narrativa, y en convertirlo en lo que es ahora.

¿Qué dio el click en ti para decidirte a escribir y a convertirte en la agente de cambio que eres actualmente?

Con la muerte de mis padres mi vida dio un vuelco por completo, y para tratar de aliviar ese dolor me refugié en la escritura, a la que ya era cercana por todo lo que estábamos haciendo con “Acción poética Venezuela”. De todo eso surgió mi primer libro.

Para tratar de ayudarme en el duelo, mis tíos me regalaron un viaje a París, por allá en 2012. Cuando llegué a esa ciudad no sabía si sentirme bien o mal, fue una situación bastante complicada. Ese viaje me hizo dar cuenta de la manera tan diferente en que transcurre la vida en diferentes lugares del mundo, y despertó en mí la inquietud por hacer algo.

Al regresar a Venezuela conocí a un pastor, por pura casualidad, quien me contó que durante ese fin de año se realizaría un evento de navidad para gente en rehabilitación, habitantes de calle y niños abandonados. Decidí asistir a esa reunión, y la inquietud que tenía en París se esclareció por completo, y ahí me di cuenta que mis problemas no eran los más grandes, que yo no era el centro del universo, sino que habían realidades más difíciles, y eso, aunque suene raro, me hizo feliz porque encontré el motor de mi vida, encontré una misión para mí, encontré un propósito.

Yo, Nacarid y mi mamá. Sí, el burro por delante.

¿Cuál crees que es la clave del éxito para este tipo de causas sociales?

Creo que trabajar el equipo. Con la fundación “Tierra nueva” tuve el enorme reto de dirigir gente para llevar a cabo diferentes acciones sociales, y ahí pude darme cuenta de lo importante que es saber potenciar las habilidades de cada persona, y encaminarlas para generar un crecimiento conjunto, y para que los planes que se tienen se desarrollen a satisfacción. Es muy emocionante ver cómo la gente deja de hacer las cosas por obligación y en realidad se compromete con el objetivo planteado, que en este caso es ayudar a los demás.

Tu proceso ha sido un poco diferente, pues no has contado con el apoyo de una casa editorial para la construcción de tus libros, y durante mucho tiempo tampoco lo tuviste para la puesta en puntos de venta. Cuéntanos un poco sobre eso.

La vida es de tocar puertas y, cuando me di cuenta que escribir era lo que quería, empecé a hacer eso, pero no tuve grandes resultados; muchos me dijeron que mis textos no eran publicables, que no perdiera mi tiempo.

Yo tenía mis ahorros de toda la vida, y aunque mi abuela me decía que ese dinero era para emergencias, decidí usarlo para cumplir mi sueño. Fue así como conseguí una diagramadora y un ilustrador para echar a andar el proyecto. Cuando ya todo estuvo materializado, mi tío decidió apostar por mí, e imprimimos 3.000 ejemplares de “La vida entre mis dedos”, los cuales se agotaron en cuestión de semanas en Venezuela. Creí en mí y en mis sueños, y sigo haciendo lo posible por hacerlos realidad.

Pero durante todo ese proceso hubo, y siguen habiendo, cosas no tan buenas de las cuales he aprendido mucho. Yo era la escritora, la vendedora, la promotora, la que hacía todo por el proyecto, así que la falta de conocimiento de la industria me llevó a cometer errores, pero seguí adelante, porque este es mi sueño, esta es mi misión de vida.

¿Alguna anécdota extraña durante tu carrera?

Hay muchas, no terminaría de contártelas jamás, pero tengo una muy presente. En Venezuela existe una hiperinflación tremenda, y cuando recibí el dinero por la venta de los primeros 3.000 ejemplares de “La vida entre mis dedos”, le devolví a mi tío lo que él invirtió en el proyecto, y con las utilidades que quedaron, apenas pude comprar unas llantas para mi carro. Mi abuela me había repetido muchas veces que escribir no daba dinero, y en ese momento llegué a pensarlo yo también, pero aquí estamos. Y bueno, eso fue todo, unas llantas (risas).

Otra cosa curiosa fue que cuando recibí la primera edición de “Mientras te olvido”, no me gustó el resultado, así que tuvimos que volver a hacer todo de nuevo. Llamé al diagramador y trabajamos durante un mes entero en mi casa hasta que me sentí completamente satisfecha con el libro.

Y bueno, es curioso decirlo, pero me daba un poco de pena que “La vida entre mis dedos” estuviera en la sección de autoayuda de las librerías, y no veía la hora de lanzar “Amor a cuatro estaciones” para quitarme ese peso de encima y ver mi nombre en la sección de novelas románticas. Luego de algún tiempo me di cuenta que mis libros sí ayudaban a muchos, y la pena bajó un poco (risas).

Gira "Inspirando vidas" en Colombia

¿Qué piensas de quienes aseveran que esta generación, la de los millennials, por decirlo de algún modo, es facilista, débil, poco apasionada e incapaz de comprometerse con nada?

No estoy de acuerdo con esa forma de pensar. Esta generación se ha encargado de empezar a romper con el fenómeno de la esclavitud pagada y ha generado propuestas de trabajo diferentes. Nosotros somos apasionados y con eso hemos logrado alcanzar nuestras metas y hacer lo que nos gusta, nos hemos convertido en nuestros propios jefes, hemos roto muchas reglas que se creían correctas e inquebrantables, y creo que eso es lo que molesta a muchos, que no nos hemos conformado, que compartimos el conocimiento y que no somos egoístas, sino que queremos crecer de manera conjunta. A mí me dijeron muchas veces “no” con mis libros, pero seguí adelante con todo el entusiasmo del mundo, y seguimos trabajando en ello.

Alguna actitud del ser humano que te moleste.

La injusticia. Recuerdo que hace unos meses estuve en la cárcel durante tres días en Venezuela por salir a protestar, y allí me di cuenta de las condiciones en que los reclusos viven, a los abusos de los que eran víctimas, a la vulneración de su dignidad. Cuando los guardias de seguridad se dieron cuenta que yo era periodista y escritora, cambiaron por completo su actitud conmigo, y una persona no puede tratar mejor a otra por su profesión o por su condición económica, el respeto y la justicia debe primar. No puedo con la injusticia.

Un joven sale del closet con sus papás. ¿Qué le dirías a cada uno?

Al hijo que es un valiente y que ese es el deber ser de las cosas, que no debemos estar llenos de caretas, que no debemos tener miedo de ser nosotros mismos. Al padre que piense en que todos somos libres, y que, si quieres a tu hijo, debes entender que él es libre de tomar sus decisiones. Yo fui una de esas valientes que un día decidió ser sincera, y luego de un tiempo en que mi mamá lo analizó mucho y lloró un poco, me aceptó como soy, porque soy la misma persona de siempre, independientemente de mi condición sexual.



Nacarid, ¿es posible ser amigo/a de un exnovio/a?

Sí, aunque si tienes una novia celosa como yo, no (risas). Yo soy amiga de mi ex, pues fue un apoyo inmenso durante muchos momentos difíciles, y ambas tenemos las cosas claras y sabemos que somos amigas y punto. Creo que esa es la clave, que ambas partes tengan claro el status en el que estás.

¿Qué se viene para tu carrera?

En este momento estoy trabajando en una saga juvenil romántica que me está consumiendo gran parte del tiempo. Inicialmente teníamos previsto lanzar el primer libro en enero, pero quiero hacer las cosas lo mejor posible, por eso pensamos que puede lanzarse hacia mediados del 2018. Este es un proyecto diferente a lo que venía trabajando, y tengo a mi lado varios tutores para pulirme como escritora y para darle lo mejor a mis lectores. En esta saga hay 12 protagonistas, y cada uno tiene un conflicto de los que vemos en el día a día, de esos que vivimos en cualquier momento de la vida. 

Otra cosa en la que estamos trabajando es una edición especial de “Amor a cuatro estaciones” con motivo del estreno de la película próximamente. Habrá contenido especial que seguramente los lectores disfrutarán.

 

Después de hablar con Nacarid, pude entender el porqué se ha convertido en el fenómeno que es actualmente, el porqué ha conectado a tanta gente con su misión de vida, y el porqué la literatura va más allá de la calidad de lo que escribes, y tiene otros matices que en algunas ocasiones resultan más definitivos.

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