Reseña: Mariposas verdes - Enrique Patiño


Según cifras de la Unesco, en el año 2016 dos de cada 10 estudiantes sufrieron de acoso por parte de sus compañeros de colegio, es decir, aproximadamente 246 millones de personas en el planeta fueron víctimas del reconocido y resonado fenómeno del bullying (teniendo en cuenta que estas cifras solo contemplan a las víctimas escolares). En Colombia los números siguen este rumbo, pues según un reciente informe de la Friends United Foundation, uno de cada cinco estudiantes de colegio ha confesado ser víctima del matoneo (sin contar aquellos que guardan silencio por miedo); el 60% de esos chicos ha pensado en el suicidio como solución, y el 20% de esa muestra inicial ha intentado suicidarse. A nivel mundial, la mayor cantidad de casos de bullying tienen que ver con la homofobia y con temas raciales, y en Colombia también preocupa la cifra de personas víctimas del matoneo por ser hinchas de uno u otro equipo de fútbol.

El ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) habla del bullying como una forma de violencia que se da por una conducta agresiva y repetitiva de una persona hacia otra. Este tipo de violencia no solo se presenta en los colegios, sino en cualquiera de las esferas de la sociedad que conocemos, y en las que nos movemos día a día. Chistes que fomentan la discriminación, apodos crueles, comentarios degradantes y humillantes, el uso del maltrato físico o mensajes intimidantes en redes sociales, son solo algunas de las formas en que esta problemática se hace presente en la cotidianidad.

La tristeza, el nivel de irritabilidad, la ansiedad, la dificultad para hacer amigos, el aislamiento, la falta de sueño, los cambios drásticos en el comportamiento académico, el no querer asistir al colegio de manera repentina, las modificaciones en los hábitos alimenticios, e incluso hematomas o heridas en el cuerpo, pueden ser señales que nos ayuden a identificar que alguien está siendo víctima de matoneo. Pero el trabajo no debe quedarse solo con quien a simple vista es la víctima, pues el agresor (la persona que ejerce el bullying) también debe ser tratado, ya que este tipo de comportamientos suelen venir acompañados de casos de violencia intrafamiliar y de vulneración de los derechos humanos.

Históricamente, y tal como lo reafirma lo que mencioné anteriormente, la comunidad LGBT ha sido un foco de maltrato y discriminación. En cinco países del mundo ser homosexual es un delito catalogado como de pena de muerte y en 72 más puede llevar a la privación de la libertad (sí, estamos en el siglo XXI).

Es imposible negar los avances que se están dando a nivel mundial para hacer de este un mundo más incluyente, y no solo en lo que tiene que ver con la comunidad LGBT, pero a diario seguimos viendo hechos que ratifican que esta es una labor que no tiene descanso. Somos testigos de masacres como las ocurridas hace algunos meses en bares de Orlando (Estados Unidos) y Xalapa (México), seguimos presenciando la implementación de campañas como “Un papá y una mamá” en Colombia, “Con mis hijos no te metas” en Perú y Chile, o “Los niños tienen pene y las niñas tienen vulva” que partió desde España.

Durante el 2016, solamente en mi país (Colombia), un total de 108 personas LGBT fueron asesinadas, y otras 256 sufrieron de agresiones físicas. Sí, las cifras con respecto a períodos anteriores son alentadoras, pero no dejan de ser números alarmantes y que dejan claro que aún hay mucho trabajo por hacer.



Este año emprendí una aventura llena de retos y de aprendizaje, en donde tuve como primera escala un proyecto que me llegó a lo más profundo del ser y que me recordó que yo también soy parte del cambio que tanto necesitamos. “Mariposas verdes” es un libro que tuve el placer de editar con Ediciones B (ahora sello editorial de Penguin Random House), y que fue escrito por el gran Enrique Patiño, con base en el guion de Idania Velázquez para la película homónima, dirigida por Gustavo Nieto Roa.

Esta obra nos cuenta la historia de Mateo, un joven estudiante de un prestante colegio de la ciudad de Bogotá que, por varios motivos que deja consignados en una carta cuyo destinatario es su amigo Daniel, decide suicidarse.

Es importante acotar que “Mariposas verdes” no trata en ningún momento de santificar el suicidio, sin embargo, considero importante, de cara a un ejercicio cognitivo más provechoso y pertinente, que la lectura de este libro se realice en compañía de un adulto.

Este proyecto multiplataforma, inspirado en hechos reales, surge de la necesidad de visibilizar a aquellos que no logran hacer escuchar su voz, que no encuentran un modo de cambiar su realidad, aquellos que no ven una salida. “Mariposas verdes” surge de la necesidad de recordarle a la sociedad su papel frente a los demás, y la responsabilidad que todos y cada uno de nosotros tenemos con quienes nos rodean. Con una palabra bien dicha, con un saludo, con un mensaje de aliento, con un abrazo, con un simple gesto en el momento adecuado, tanto ustedes como yo podemos salvar una vida. No lo olvidemos jamás.

Capturas de la película








En las 143 páginas de esta obra, Mateo nos muestra sin miramientos los detonantes que lo llevaron a tomar la decisión de irse de este mundo. Este chico de 16 años es un ser brillante, inquieto, algo arrogante, inconforme, un personaje que desde temprana edad supo ver cuál era el verdadero sentido de su vida. Mateo tiene una visión del mundo sin límites, sin prejuicios, sin ataduras, sin etiquetas; ama sin importar el sexo de quien le despierte ese sentimiento, defiende los derechos de quien lo necesita así él no esté siendo víctima de la vulneración de los mismos (no se necesita ser un árbol para defenderlos, por ejemplo), cuestiona constantemente el modelo de vida que hemos adoptado como normal y trata de hacerse ver a él mismo y al resto lo erróneo de querer que todos seamos borregos que siguen la misma ruta. Un personaje que, a mí modo de ver, nació en una época y en un país equivocado.

Lanzamiento de la película y del libro

Muchas veces no somos conscientes del peso que tienen nuestros actos, ni de lo mucho que pueden llegar a afectar estos a los demás, y es allí donde “Mariposas verdes” adquiere gran relevancia. ¿Por qué? Porque en “Mariposas verdes” vamos a encontrarnos con una panorama amplio de las situaciones que vivimos actualmente; de las cosas que están haciendo que nuestra sociedad sea cada vez más violenta; de los hechos que están logrando que muchos jóvenes tomen, al igual que lo hizo Mateo, la decisión de suicidarse; de las cosas que hacemos sin pensar y que contribuyen a hacer que la vida de alguien no sea tan buena; de las actitudes que pueden dar un giro de 180 grados a la realidad de una persona.


Amé hacer parte de esto, incluso con la pirateada del libro y del despeine

El análisis de la decisión de Mateo nos trae actores de todo tipo y que hacen parte de las diferentes esferas por las que él se mueve. Este libro no solo habla de “un muchacho homosexual que no soportó las burlas que le hacían”, como escuché por ahí, sino de la necesidad de entender nuestro rol en el mundo, del verdadero papel que debe jugar un padre en la formación de su hijo, de la importancia del tiempo de calidad en familia, del poder de las palabras, de lo erróneo que resulta el pensamiento académico de coartar la libre expresión y querer cerrar la puerta al debate, de comprender la poderosa herramienta que es el diálogo, de lo equivocado de creer que es mejor hacernos a un lado y no meternos en problemas, de lo valioso que es aprender a querernos tal y como somos, de lo definitivo que puede resultar pensar antes de hablar, de lo imperante de no guardar silencio, de la necesidad que tenemos de empezar a entender que no todos pensamos y sentimos de la misma manera.

“Mariposas verdes” es un libro lleno de mensajes de vida poderosos, de bofetadas fuertes hacia nuestros modos de actuar, de una realidad a la que queremos cerrar los ojos, pero que se está llevando muchas vidas en el camino. Una historia escrita de manera brillante, con una enseñanza universal que ojalá todos tengan la oportunidad de leer y hacer parte de su día a día. Cada uno de nosotros podemos salvar una vida, no lo olviden.

Para cerrar, les cuento que desde la página web de la película (click aquí) ya pueden alquilar la película y verla desde cualquier lugar del mundo.


Comentarios

  1. lo que me faltaba para leer este libro. tu opinión y mañana apenas salga del trabajo iré a comprarlo. definitivamente un libro que tengo que leer.😊😊😊

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    1. Eliana 🤓

      Espero disfrutes mucho la lectura. Gracias por tu comentario y por la confianza.

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  2. Yo ame el libro 💚
    No me había detenido a ver cifras sobre el matoneo. Me hace pensar que proyectos como Mariposas Verdes nos hacen mucha falta para generar conciencia.

    Un abrazo 😊

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    1. Gracias por tus comentarios y por pasarte por aquí. Un fuerte abrazo.

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