miércoles, 28 de diciembre de 2016

Reseña: Canción de dos mujeres - Gonzalo Mallarino

Hace poco hablamos y aún no sé como sentirme al respecto. Creí que ya todo había muerto, y eso me hace aún más iluso de lo que pensaba, porque nunca nació nada; nunca vimos la luz a pesar de que la tuvimos a una palabra de distancia.

Nos miramos a los ojos con un café haciendo las veces de celestino, y aunque mi voz nunca se quebró y no hubo titubeos en mi discurso, el ritmo de mi centro cardíaco era el esbozo más claro de lo que estaba sintiendo.

No había nada particular en el ambiente, ni una cadencia especial en sus palabras, pero sus ojos azules y su sonrisa maciza fundían mis sentimientos en una preparación inexplicable entre nervios, deseo y añoranza. Llevaba décadas soñando con despertar a su lado, hacernos uno en las noches y volar en nuestros ratos libres a conocer el mundo. Pero ese sí nunca llegó aunque lo tuvimos atorado en la garganta, rogando por salir con cada cosa que decíamos y ahogándose entre todo lo que callamos. Me fui con muchas preguntas y sin haber solucionado ninguna de las dudas que todavía me albergan.

Y hoy mientras los buses van cargados de conversaciones y silencios, la lluvia hace las veces de banda sonora en esta escena de la cual soy protagonista sin saber qué papel se me asignó. La pantalla de mi celular se enciende y veo su nombre junto a un mensaje muy claro. Hoy, en lados diferentes del teatro, quizá quede un acto que podamos preparar.

Las letras me han llevado a conocer mil universos, interiorizar mil sentimientos y problematizar mil realidades. Pero dentro de esos miles y miles en la cuenta había un pendiente que quería marcar en mi lista. En esta oportunidad vamos a hablar de "Canción de dos mujeres" del poeta y escritor colombiano Gonzalo Mallarino.

Aquí nos encontramos con la historia de Adriana, quien gracias a una beca está en una ciudad de Europa estudiando su doctorado, y Ana, una solitaria estudiante de pregrado que trabaja en un museo de esa misma ciudad. Años después de que ambas coincidieran, Adriana desde su habitación en Bogotá nos cuenta los pormenores de la historia que juntas vivieron.

Si hay algo claro y que se nota a leguas en la lectura de este libro, es la influencia del oficio de poeta de Gonzalo Mallarino. Con una prosa abiertamente cercana a lo lírico, esta novela se fabrica y avanza entre versos desesperados y agónicos de una relación de amor bastante particular y emotivo.

Cada parte de esta historia tiene una esencia diferente y un desarrollo muy propio que hace hasta cierto punto irreal que terminen conectándose, pero en eso también es acertada la propuesta del autor, pues el amor es inesperado e ineludible, y este canto afectivo así lo profesa.

Ana y Adriana son caras de la moneda totalmente opuestas, pero al fin y al cabo monedas, que personifican los diferentes roles que se pueden llegar a asumir cuando decidimos compartir nuestra vida sentimental con otra persona. Quizás el modo en que actúan se sienta algo extremo y los pensamientos que las rodean sean desmedidos, pero eso es lo interesante de la literatura, pues abre la posibilidad de contarnos los que somos y prever lo que podemos llegar a sentir, sin limitación ni prejuicio alguno.

Hay un par de elementos que acompañan las notas y las voces con las que las trovadoras del siglo XII nos van narrando este romance, y que hacen tremendamente interesante el recorrido por la nostalgia de las calles del viejo continente: el arte y la música (entendida esta última como la poesía misma). Todo se va construyendo con base en ellas, y lo que no les compete, igual termina siendo permeado y elucubrado al ritmo que ellas propongan. Leemos a este par de mujeres inquietas, marchitas y expectantes, mientras sus voces nos entregan melodías inesperadas e inspiradoras.


Lo que se desencadena en este libro es una pequeña pero portentosa definición del amor sin etiquetas y sin apellidos en sí misma. Todo labra poco a poco ese concepto universal, espectral y lleno de aristas que hace parte de nuestro día a día. Todo baila en una sincronía excelsa por una ruta drásticamente real y dolorosamente tangible.

Pero además del amor, hay otro protagonista implícito que ronda las pasadas 100 páginas de este libro y que en algún resquicio de tiempo ha dormitado a nuestro lado y ha sido nuestro compañero en el camino así no goce de toda nuestra estima. La soledad es uno de los hilos conductores de esta crónica amatoria, y se presenta de manera genuina y práctica.

"Canción de dos mujeres" es un poema extenso y dibujado de novela muy bien lograda en la cual dos sentimientos opuestos y extrañamente complementarios se revelan de manera notable. Una de las mejores lecturas de mi 2016.



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