domingo, 13 de septiembre de 2015

Reseña: Opio en las nubes - Rafael Chaparro Madiedo

Hay cosas que por más que queramos vamos retrasando. Hacemos caso omiso a salidas con amigos, vamos cancelando citas con nuestra salud, olvidamos visitar a nuestros padres, nos sumergimos en lo urgente y archivamos lo importante. Como lo mencioné en mi reseña de "Momo" de Michael Ende, hay que darnos tiempo para ser felices.

El libro del que les voy a hablar en esta reseña, lo terminé hace mucho, y tenía muchas, pero MUCHAS ganas de escribir sobre él, pero fui retrasando esta importante tarea. Hoy, desperté con la imperiosa necesidad de invitarlo a mi blog y presentarlo en sociedad para quienes no lo conozcan.



"Opio en las nubes" del colombiano Rafael Chaparro Madiedo y publicado por la Editorial Babilonia, es el libro protagonista del día de hoy. Este Premio de Literatura Nacional en 1992 es la obra definitiva de un autor que tres años después se despediría del mundo dejando una huella imborrable en la literatura nacional. Cuantas historias nos perdimos por el final de su cuento.

Este libro se desarrolla en una caricaturesca Bogotá, en donde en medio de agua, bares, excesos y sensaciones, una serie de personajes fuera de lo común desarrollan su vida y tejen un idilio de amor de proporciones épicas.

La narrativa de Chaparro se sale de cualquier estándar y de cualquier concepto que podamos tener metido en la cabeza, es totalmente experimental. Una prosa que resulta confusa y por momentos exasperante, en medio de un baile de comas y palabras recurrentes, pero que una vez te engancha, te va atrapa por la camisa, te arroja en un sillón y te impide moverte. El ingenio en la construcción de la historia y de los personajes resulta irreal; para resumirla en una sola palabra, debo decir que "Opio en las nubes" es desbordante.

Un personaje como Pink Tomate, merece su propio espacio
Es descarrillada e intensa historia va siendo contada a varias voces por un grupo selecto de habitantes de una ciudad convulsionada y llena de mucho trip, trip trip. Personajes como Gary Gilmour, Alain, Harlem, Lerner, Altagracia, Job, el guardia Monroe, entre otros, van vendiéndote esta historia y reivindicando la adicción en que con dificultad y mucha dedicación los protagonistas, a quienes dedicaré un merecido espacio especial, lograron meterte.

Pink Tomate, un gato magnánimo, sollado, lleno de frases irreverentes y de verdades irrefutables; Amarrilla, una mujer perdida encontrándose a cada esquina, una amante desesperada, un porro relajante y dañino; Sven, el príncipe de mil colores, de mil vicios, de mil sentimientos; Max, el poeta bañado de alcohol que pinta de alegría una ciudad que se decolora. Estos son los protagonistas de esta historia, estos fueron los encargados de atraparme, de enamorarme, de desesperarme, de hacerme reír y por momentos querer llorar. Debo hacer una mención especial a la mujer de mis sueños, a la inocente y bestial Marciana. Nos vemos en la eternidad.

Con el paso de las páginas, caminé por calles oscuras y bañadas de tranquilidad, por rutas imperiales repletas de miseria, me subí a buses en ruta a la perdición, me senté en un teatro para presenciar una oda a la vida, una vida en donde no todos son héroes y heroínas repetitivas, en donde no todo son besos y abrazos, flores y matrimonio, sino una vida como la real, en donde nos queremos y nos destruimos, en donde nos emborrachamos, nos comemos y no solo con la mirada, en donde somos nosotros mismos, en donde puteamos a todo pulmón con un gato loco como guardaespaldas.

Este libro, como diría Pink Tomato, es una cosa jodida... y perfecta. Una obra de culto.

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