viernes, 25 de septiembre de 2015

Reseña: Los libros que devoraron a mi padre - Afonso Cruz

Un día desperté y todo mi mundo se había transformado. De la calma del sueño casi permanente y la navegación en aguas mansas ya no quedaba mucho; mi susto fue tal que el llanto se hizo presente de manera inmediata ante la presencia de seres extraños que querían alejarme del ser que me había acompañado de manera incondicional hasta ese momento. Años después descubrí que todo eso era normal, que algún día tendría que salir del vientre de mi madre antes de que este explotara y empezar a enfrentar mi vida de manera más autónoma.

Desde aquel 23 de octubre de 1990 hasta el día de hoy he podido conocer detalles del mundo en el que vivo, del entorno en el que muevo, del ser humano que fui, del que soy y del que quiero ser. Desde aquel primer día el universo se convirtió en mi salón de clases.

Aprendí que un sorbo de leche puede ser una cena perfecta, que hay formas más allá de las palabras para expresar lo que sentimos, que no hay acción más entrañable que un abrazo, que las lágrimas no son siempre motivo de tristeza, que detrás de una sonrisa puede esconderse la melancolía absoluta, que no siempre el regalo más suntuoso es el más significativo, que las palabras pueden levantar imperios y también destruirlos, que cuando nos caemos tenemos la oportunidad de ponernos de pie nuevamente, que cada día nos abre una puerta para ser mejores, y entre muchas otras cosas, aprendí que nunca estamos solos mientras tengamos un libro con nosotros.

El protagonista del día de hoy es un homenaje a esos mundos increíbles que se posan ante nosotros, a esos personajes indelebles que nos cuentan sus historias, a esas realidades que no nos tocaron pero que por medio de letras podemos vivir, a esos compañeros de camino que nos refugian entre sus letras, a ese cúmulo de palabras que nos engullen y transforman... El protagonista del día de hoy es "Los libros que devoraron a mi padre" de Afonso Cruz. Esta obra llega a Colombia gracias a la Editorial Panamericana (por si no sabían, Panamericana también es una editorial).


Luego de leer "Persona normal" de Benito Tabio, quedé con ganas de otra lectura de la misma onda y así fue como llegué aquí. Este libro lleva rato en mi biblioteca, pero hasta hace unos días en que recibí como regalo de parte de la editorial un ejemplar autografiado por el autor, decidí emprender esta nueva aventura. Afonso Cruz nos cuenta la historia de Elías Bomfin, un niño que a temprana edad pierde a su padre, y que años después como regalo de cumpleaños de su abuela, recibe una encomienda que su mismísimo padre le dejó antes de partir, una llave que le daría un giro de 180° a su existencia; la puerta que le permitiría entrar al mundo de su padre mediante los libros que fueron pasando por su vida.

Vivaldo Bomfin resguardándose de la realidad entre letras, es la carta de presentación adecuada para dar inicio a este libro. Una portada con una combinación de colores muy bien lograda, con unos efectos de relieve que se agradecen y la pasta dura que tanto amo. Un total acierto lo que está haciendo la gente de la editorial con sus nuevas publicaciones, pues si hay algo que nunca me terminó de convencer de sus libros, eran sus portadas. Además de la portada, el resto del libro contiene un trabajo gráfico que solo puedo calificar como espléndido; Andrés Rodríguez es un teso.

El primer capítulo del libro, en donde se cuenta la historia de Vivaldo y lo que significaban los libros para él, resultó ser un reflejo de lo que soy; sentí que el autor tomó mi vida y la hizo suya. Desde ahí, todo empezó muy, pero muy bien.


Tomada de: www.hoy.es
La forma en que Cruz nos relata uno a uno de los sucesos que van teniendo lugar a medida que Elías devela la vida de su padre a través de la biblioteca que le dejó como regalo (y que contiene grandes obras de la literatura universal), resulta amena y más que agradable. Todo se desarrolla entre personajes memorables, situaciones jocosas, momentos de reflexión, enseñanzas invaluables y letras para todo público. Afonso Cruz nos entrega un libro universal, una obra que dentro de su sencillez y mínima extensión generó en mí sensaciones que mamotretos de 600 páginas no estuvieron ni cerca de lograr; este libro reafirmó mi amor por la literatura y mis ganas por seguir descubriendo universos, por seguir paseándome por la historia sin reparo alguno, por seguir sumando compañeros de tinta e imaginación a mi camino.

En ruta a la calle Fahrenheit 451 de camino a la isla del Dr. Moreau y pasando por la casa del Dr. Jekyll y de Mr. Hyde, fui descubriendo a un pequeño grupo de personajes que con sus vidas plasmaron la esencia de lo que somos los seres humanos. La abuela alcahueta, la madre ensimismada, la perfecta Beatriz, el genial Bombo y el infaltable cachorro Argos; un grupo inolvidable del cual doy las mejores referencias.

Me paseé entre capítulos y cuando menos me di cuenta tenía frente a mí a mi separador haciéndome mala cara pues lo abandoné y no le permití hacer su trabajo, ya que desde que inicié, no solté el libro hasta que me encontré con un desenlace brusco e inesperado, un cierre que se fue en un suspiro como lo hace la vida misma, un cierre que aún me inquieta...

Esta lectura fue toda una travesía por la imaginación, una lucha por el descubrimiento, un viaje entre tinta y hojas de papel, una lluvia de sensaciones, unos instantes de eterno aprendizaje... No puedo cerrar de otra manera, sino diciendo que todos deberíamos dejar que un libro devorara nuestra vida...

6 comentarios:

  1. hola creo que leere este libro primero que persona normal gracias por tu reseña :D

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    1. Hola Eliana, siento mucho más cercano este que "Persona normal", pero ambos son tremendos :)

      Fuerte abrazo.

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  2. gracias creo que esta reseña fue muy increible

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  3. Muchas gracias por la reseña y por nombrarme como ilustrador, les agradezco mucho el reconocimiento porque no en todos los medios lo hacen.

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    1. Andrés, no te imaginas el gusto que me da que hayas podido leer esto. Me encantó el trabajo gráfico del libro, y la manera en que va contando la vida de Vivaldo.

      MUCHAS GRACIAS por tan soberbio trabajo.

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