domingo, 13 de septiembre de 2015

Reseña: Julián - Eduardo Sánchez Rugeles

La situación por la que está pasando Venezuela no es un secreto para nadie; filas para conseguir productos básicos, escasez de alimentos, muerte de sectores económicos, eliminación progresiva de la oposición, violación continuada a los derechos humanos... Solo por mencionar algunas de las aristas que enmarcan esta lamentable crisis. Tenemos ante nosotros la muestra más clara de lo que un idiota con poder puede lograr. Espero que todo esto cambié, y que el vecino país resurja y crezca como debe.

A pesar de una dura búsqueda por San Cristóbal, en donde las estanterías vacías fueron el común denominador, uno de los hombres de mi vida llegó a Colombia con un libro en la maleta con mi biblioteca como destino. "Julián" de Eduardo Sánchez Rugeles, del sello Blok de Ediciones B, aterrizó en suelo colombiano con algo que contarme.

Este libro nos cuenta la historia de Julián, un niño de nueve años que padece una rara enfermedad, y quien un día, con ayuda de sus mejores amigos, decide emprender la búsqueda de un libro que le permita evitar el inminente final que se cierne sobre su vida.

Desolador panorama...

El primer punto que debo abordar respecto a esta obra, es la parte gráfica que lo acompaña. Su portada resulta totalmente acertada, pues dentro del inocente trazo de un niño, la oscuridad que se ha convertido en nuestro hogar se hace presente; un desafío que parece que día a día perdemos. Además de la puerta de entrada, al pasar de los capítulos vamos a encontrarnos con muchas imágenes abstractas y retorcidas, pero muy apropiadas a lo que Sánchez Rugeles nos va contando, a la forma en que  vida de Julián se va desarrollando.

Esa inocencia que hace parte del apartado gráfico, también acompaña al resto de la obra, factor potenciado por un personaje encantador como resulta Julián. Este niño repleto de cosas magníficas, de ese espíritu que la niñez de nuestros días ha ido perdiendo, de esas ganas de vivir que merma en todos con el pasar de los años, de esa necesidad de crear que nos hace capaces de todo. Es Julián un personaje inolvidable y lleno de sabiduría, lleno de lecciones y enseñanzas para todo aquel que quiera conocer su moderno cuento no tan de hadas. Juan Carlos y Vanessa son los compañeros de aventura de nuestro protagonista, dos niños muy diferentes, pero abarrotados de cosas bonitas y de una comprensión de lo que significa la amistad que resulta envidiable, pues así nuestros amigos sean gordos, flacos, feos, intensos, tragones, mamertos, adictos a la lectura, o como sean, son nuestros amigos, los hermanos que la vida nos permite elegir.

Además de ellos, nos encontramos con otros personajes que si bien no tienen tanto protagonismo, están muy bien construidos y en los que confluyen lo que cada ser humano puede llegar a ser según la circunstancia a la que se vea expuesto.

Estos tres mosqueteros (Julián, Juan Carlos y Vanessa) emprenden un camino con rumbo a una nueva oportunidad para Julián, un camino repleto de momentos jocosos, de risas incontenibles, de lágrimas que buscaban ruta de escape, de reflexiones, de valores agregados, de palabras inconmensurables, de cosas tan, pero tan importantes, que me hicieron enamorarme aún más de la literatura infantil y de todo lo que esta puede lograr.

La vida de Julián es un modelo en todo el sentido de la palabra, una clase magistral en donde debemos prestar mucha atención, estar abiertos a todo tipo de sorpresas, tener el corazón preparado y la mente lista para aprender. La vida evalúa y no suele haber exámenes de recuperación...

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