domingo, 13 de septiembre de 2015

Reseña: Claroscuro - Juan Manuel Camargo

Existen verdades que aunque intentemos ocultar, e incluso ante las cuales queramos hacernos los de la vista gorda, son imposibles de obviar. Vivimos en un mundo injusto, en donde la inequidad reina sin rival aparente, en donde algunos ponen las reglas a su conveniencia, la restante mayoría es víctima, y en donde casi todos somos cómplices, pues tomamos el silencio como arma de defensa. Los seres humanos tenemos la capacidad de crear, de pensar, de hacer mejor nuestro entorno; pero hemos preferido dedicarnos a destruirlo, y por ende, destruirnos a nosotros mismos. Somos un cáncer sin cura a la vista.

"Claroscuro" de Juan Manuel Camargo, llego a mi por coincidencia, pues de compras en la Librería Dislectura en Bogotá, me lo ofrecieron con un descuento ante el cual fue imposible resistirme. Esta obra nace gracias a Ediciones B, pero no tengo claro si sea fácil conseguirlo. Quizá fue una moneda en el camino.

Este libro contiene la historia de Pablo P, un artista que en su infancia caótica y rebelde, sufrió un accidente que partió su vida, y por consiguiente la de su familia, en dos. En su camino de descubrimiento personal , empieza a notar su nula participación o incidencia en la realidad del país, y empieza un viaje en el cual pretende dejar huella, y mostrar mediante lo que sabe hacer, las cosas que andan mal en el país, las cosas que la mayoría nos negamos a ver u olvidamos con solo cerrar el periódico o cambiar de canal.

La narrativa que Camargo maneja es sencillamente exquisita, pues en medio de una apología al arte, la violencia y la libertad de expresión, se sumerge y recaba en lo profundo del ser. Me enfrenté a una historia que dentro de su sencilla construcción, visibiliza el agobiante mundo en el que nos movemos, y al que muchas veces preferimos dar la espalda.

Pablo P, nuestro protagonista, es un tipo inteligente y trastornado, que dentro de la locura colectiva a la que llamamos cordura, pretende hacer algo diferente. Pablo P me dio una bofetada que me estampilló de nuevo ante una realidad que está siempre frente a mis ojos, pero a la que por momentos tomo entre mis manos y arrojo a la basura.

Con ayuda de las galerías de arte, de la sangre que enmarca nuestro territorio, de las obras de arte, de personajes secundarios que martillan la mente de Pablo, y de muchos otros elementos que me fui encontrando en este libro, logré meterme de lleno y sin reparo en este ensayo sobre mi mismo, sobre mi país, sobre mi mundo y sobre la sociedad en la que vivo.

Un libro corto pero sustancioso, que me desafió y me encaró sin temores. Recomendado.

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