martes, 18 de agosto de 2015

Reseña: Iris - Edmundo Paz Soldán

Estoy seguro que el 99% de las personas en el mundo, han crecido en un ambiente en donde las reglas, las órdenes y las prohibiciones están a la orden del día.  La manera en que debemos vestirnos, la profesión que debemos tener, la persona que nos debe gustar, el lugar donde debemos vivir, la forma en que tenemos que hablar, las cosas que podemos decir, lo que podemos comer, la música que debemos escuchar... Resulta abrumador pensar en la cantidad de límites y de preceptos que tanto la sociedad como nosotros mismos establecemos sobre nuestras vidas. Es injusto ver que muchos quieren decirnos hasta donde podemos llegar.

El libro protagonista en esta ocasión es "Iris" del escritor boliviano Edmundo Paz Soldán, un habitante en el universo de la ciencia ficción con toques distópicos que se desarrolla en América Latina (del carajo encontrarme con esto) y que llega a Colombia gracias a la gente de Penguin Random House. Este fue uno de esos amores a primera vista que me dejó la Feria Internacional del Libro de Bogotá en 2015.

Este libro se desarrolla en el futuro (estoy seguro que no muy lejano), en la región de Iris, ubicada en América Latina.  Este es un lugar tóxico, en donde la minería es el sustento de vida del pueblo, y donde la esclavitud es la política reinante.

Lo primero que debo mencionar respecto de esta obra, es la magnífica portada que la acompaña, la cual me ambientó de manera perfecta para lo que iba a encontrarme al abrir el libro. "Iris" es un viaje por la oscuridad que destruye y la luz que reanima.

Xavier, quien vive en el Perímetro, la zona central de Iris, hace parte de la milicia que busca mantener el orden en el lugar, y es el encargado de narrar la primera parte de la obra. Este personaje me contó un poco de su vida en Iris, del sistema político que predomina en este mundo futurista, de la jerarquía social que "sostiene" la paz, del papel que la religión juega en todo, de la forma en que la mayoría de habitantes terminaron en este lugar, y de la revolución que empezaba a gestarse. Además de Xavier, con el pasar de los capítulos nos encontraremos con  las voces Reynolds, Yaz y Katja.

Este obra tiene un lenguaje propio, producto de la imaginación de Paz Soldán, lo que le da un toque característico que resulta ser clave conforme se van pasando las hojas, conforme se va sobreviviendo al desgarrador régimen imperante en Iris y a medida que se van conociendo diferentes puntos de vista dentro del desarrollo de todo.

Es este lenguaje propio, además de la narrativa empleada por el autor, el punto que se constituyó en un completo reto literario para mí, pues debo confesar que tardé casi un mes en terminar este libro, y por momentos no quería seguir leyéndolo. Me sentí perdido, exasperado; la quietud que me sobrepasaba y el no poder tejer los hilos de la historia fueron sensaciones que me hicieron perder la cabeza.

Fue este punto, el que estuvo a punto de hacerme abandonar el libro, el que logró enamorarme del mismo, y el que me dejó una lección que les juró no olvidaré. Debemos abrir los ojos a nuevas propuestas, empezar a conocer nuevos estilos, nuevos autores, empezar a madurar como lectores e ir dejando poco a poco esa zona de confort, en donde no salimos de un mismo tipo de historia, de un mismo tipo de narrativa, y en donde nos hundimos de tal modo que terminamos dejando pasar verdaderas joyas literarias.

En cuando me caí y logré levantarme, empecé a disfrutar de mejor manera esta historia, logré apersonarme del poderoso mensaje que entre sus páginas se esconde, y vivir paso a paso el origen de la revolución.

Dentro de la complejo y denso que puede resultar este libro, se esconde un tesoro hecho letras. Esta es una obra inteligente y arriesgada, con una crítica social exquisita, que sirve de reflejo a lo que vivimos hoy en día, en donde unos pocos tienen el control de todo, en donde la iglesia es el opio del pueblo, en donde el control de la sociedad llega con mecanismos que resultan inverosímiles, en donde el valor de saber decir ¡no más! se hace fundamental para las futuras generaciones. Un desafío que afortunadamente decidí vivir.

Enloquecí, maduré y renací entre letras.

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