lunes, 8 de junio de 2015

Reseña: Los últimos días de nuestros padres - Joël Dicker

Fui uno de los últimos afortunados de la dinámica "Un libro por día" de @MeGustaLeerCo en Twitter antes de su cambio de reglas en donde quien hubiese ganado, ya no podía volver a ganar. Me parece bien abrir la puerta para que muchas más personas ganen, pero...

"Los últimos días de nuestros padres" del guapetón de Joël Dicker llegó a mi biblioteca gracias a la Editorial Penguin Random House y de igual modo gracias a esta lo pueden encontrar en las diferentes librerías del país. 

La segunda guerra mundial partió la historia en dos, por infinidad de razones, especialmente la de confirmar el sentido autodestructivo del hombre. Este hecho puede verse desde diferentes ojos y en cada uno tomar caminos diferentes; por ejemplo desde la perspectiva de los alemanes, de los países aliados, de los Estados Unidos, de los judíos, del resto del mundo o del mismo Adolf Hitler. Desde que en el colegio conocí más de lo que sucedió en el mundo durante esos días, he leído e investigado al respecto, pero jamás se me había pasado por la mente el enfoque que Dicker nos regala en su obra.

Paul-Emilé (Palo, como lo conoceremos en el 90% del libro) es el personaje principal de esta historia repleta de entrañables y extraordinarios protagonistas. Esta obra nos relata la manera en que él, junto con el resto de los personajes, inician su proceso de formación en el SOE con el fin de apoyar a los países aliados en pleno desarrollo de la segunda guerra mundial, en pleno estado de ebullición del poderío y control mundial que Alemania alcanzó durante esa época.

El panorama que se pinta a partir de la forma en que Palo, su padre, Gordo, Laura, Stanislas, Claude, Doff y Faron, entre muchos otros, resulta diferenciador a la hora de armarse una imagen de lo que pudo pasar allí; nunca me había detenido a ver la situación desde la perspectiva de quienes se estaban formando para la guerra, quienes tenían que dejar atrás su vida, quienes debían meterse en las entrañas del enemigo, desde la inteligencia detrás de la brutalidad más grande que se ha ideado el ser humano.

Son estos, los personajes, los que hacen de este libro lo que es. Gordo, mi favorito, es un tipo encantador, que eleva a sus compañeros y le da un tono maravilloso a la historia; como olvidar su amor por Georges o por Melinda, como olvidar la ternura en sus palabras, la valentía en su actuar, la bondad en su corazón. Amo a este personaje. Destaco también a Faron, que dentro de lo odioso y detestable que puede resultar, es un tipo lleno de matices y elementos realmente interesantes. Toda la plantilla de personajes es excelente.

Tomado de www.salvador-navarro.com

La historia es agradable, y pasa de la dureza a la esperanza, de lo crudo a lo alentador. Es un viaje inesperado a las entrañas de la guerra, un tremendo recorrido entre la muerte y la vida, entre abrir los ojos y cerrarlos. Un ying-yang en todo el sentido de la palabra.

La narrativa de Dicker es curiosa, pues hechos y personajes tan complejos como los que replica y crea, los reviste de una sencillez que permite que la lectura sea amena y se desarrolle sin mayores complicaciones.

El epílogo que da cierre al libro es fascinante; la cereza que le faltaba al delicioso postre que se configura a lo largo de las pasadas 400 páginas que dan vida a la increíble historia de "Los últimos días de nuestros padres". Un libro con el que me puse otros zapatos, con el que miré con otros ojos.

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