domingo, 7 de junio de 2015

Reseña: Cuando leas esto yo ya estaré muerta - Christian Moerk

Gracias al lanzamiento del libro "Donde guardas tus miedos" de Margarita Arenas, publicado por la Editorial 531, tuve la oportunidad de conocer un paraíso terrenal como pocos me había encontrado a lo largo de mi vida, un lugar lleno de magia, de mil historias, de una sobriedad encantadora, de una elegancia acogedora, de puertas a mil mundos que se abrían ante mis ojos, y allí, en la maravillosa Wilborada 1047, encontré un libro que me enamoró a primera vista.

Por esos días estaba saliendo de pagos relacionados con la universidad y mi grado, por tanto mi presupuesto era inexistente y el precio del libro fue excluyente para mi, pero desde ahí le seguí la pista, lo busqué en formato electrónico, pero fracasé. Mucho tiempo después, con otro grado encima y muchos libros a cuestas, me topé con Busca Libre, un sitio muy interesante y con una oferta literaria absurda. Allí, cedí al deseo y me hice con "Cuando leas esto yo ya estaré muerta" de Christian Moerk, distribuido por Planeta Internacional. Cinco días después, recibí uno de los libros que más había esperado en todo mi vida, y no exagero.

Abrí la caja con una emoción inmensa, abracé al nuevo miembro de la familia y aprovechando que acababa de terminar con "El cuarto de los deseos" (Mi hermanastro) de Dani Cubides, emprendí esa aventura que tantas ganas tenía de empezar.

La portada es de las más adictivas con las que me he encontrado, no logró encontrar un solo motivo; puede ser su sencillez, su contraste de colores, el follaje recurrente, el blanco de sus letras. No lo sé. Pero esa fue la puerta que se abrió y a la que con gusto ingresé.

"Cuando leas esto yo ya estaré muerta" nos narra la vida de Niall, un joven invisible que trabajaba en la oficina de correos, y la aventura en que decide meterse al hallar el diario de Fiona Walsh, una mujer que acababa de ser encontrada muerta junto con su hermana Róisín y su tía Moira.

La manera en que Moerk va abriendo vidas mediante la lectura de los diarios que nos narran esta historia es simplemente espléndida. La narrativa envuelve y cual droga, te encierra tras las páginas que te van contando como una persona puede cambiar mil vidas, como el amor puede destruir bases y como la magia es la realidad misma.

La obra se central en seis personajes que cada uno a su manera y desde el rol que ocupa, enriquece poderosamente el relato. Jim es un tipo exquisito en todo el sentido de la palabra, uno de esos personajes con que uno suele encontrarse y hechiza sin esperarlo; una chispa que se mueve por el mundo encandilando a quien se pose frente a ella. Fiona, Róisín y Aiofe son las caperucitas que se pierden en el bosque y que dentro de sus personalidades, van formando batallas internas y momentos inolvidables en este cuento. Moira es el límite. Y Niall es el pintor, el caballero que todo cuento de hadas merece, ese héroe oculto como los que tenemos alrededor, pero que no notamos y que no valoramos.

El misterio va creciendo, muriendo y resucitando a medida que el número de las páginas crece; los oscuros se hacen claros y empiezan a tomar matices inesperados. Un vaivén constante que genera adicción, que emociona constantemente y que te pide a gritos que no pares de leer.

Llegaba al tramo final imaginando que podría pasar, creando posibles finales, pero ¡VAYA SORPRESA!, lo experimental en esta historia es digno de aplaudir, pues sorprende y encanta, a pesar de confundir, o al menos ese fue mi caso, pues me desanimé ante la idiotez que estaba leyendo, para terminar dándome cuenta que el idiota era yo por no captar lo magistral de la narrativa que propone Moerk para dar las pinceladas finales a su obra. Un cierre que dentro de toda lo extraño, resultó familiar y lindo, muy lindo.

Luego de un epílogo en donde el autor me contó al oído cual fue su inspiración para contarme esta historia, no me quedó más que cerrar el libro, abrazarlo nuevamente y sonreír, pues si bien no es una obra maestra de la literatura, me regaló mucho y me llenó de mil emociones, y cuando un libro logra eso, no queda más que amarlo y ser feliz.

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