jueves, 2 de abril de 2015

Reseña: Promesas de que algún día - Javier Martos

Como ya les he comentado en entradas anteriores, soy algo superficial con esto de los libros y ciertas portadas me piden a gritos que les dé un lugar en mi biblioteca, sin siquiera darme la oportunidad de saber lo que esconden en su interior. Lo siento, así soy y casi siempre, termino haciéndoles caso.

Un día como cualquier otro, me encontraba en la Panamericana de la 72 en plena expedición literaria y me topé con una ilustración que me hipnotizó de inmediato; un hombre tomado de la mano de un niño, que a su vez iba acompañado de un oso de peluche ¿y de fondo? una ciudad en ruinas; una combinación de colores increíble para crear una atmósfera perfecta. Pero había un problema... el presupuesto, así que me quedé con las ganas. Días después y por cosas de la vida, una de esas personas que se presentan para hacerte bien, llegó con una sorpresa en forma del libro que tanta falta hacía en mi biblioteca.

"Promesas de que algún día" del español Javier Martos llega a Colombia gracias a Dolmen Editorial y nos cuenta la historia del afamado escritor Eduardo Cornos, cuya vida perfecta se ve empañada por el secuestro de su hijo Daniel a manos de Gabriel y su hermano; como aditamento, tenemos el paso de un cometa muy cerca al planeta tierra, hecho que deviene en una horda de humanos iracundos que destruyen y matan todo a su paso, sin miramientos ni contemplaciones. Un secuestro particular con una ambientación que roza en lo descabellado.

"La población de Miranda ascendía a 4.503 habitantes antes del incidente. A la mañana siguiente solo quedaban 27".

El primer punto que debo destacar y con el cual me encontré recién empecé el libro, es la admirable construcción de los diferentes personajes; hay de todo, para todos los gustos, con todos los matices, con puntos altos y con puntos bajos. La ternura de Daniel, la desesperación y la angustia de Sara, la pertinencia del Sr. Martínez, la sordidez del fugaz Simón, lo enigmático y exquisito de Gabriel. Punto para aplaudir. Adicionalmente, los personajes confluían en espacios cuidadosamente construidos (y destruidos por estos zombis que no son zombis precisamente) y que permitían un ameno desarrollo de la historia, logrando así que la lectura del libro fuese realmente cómoda y amena. 

Con el pasar de los capítulos los diferentes personajes y sus propias historias, iban encontrando caminos en común y buscando maneras para acercarse la una con la otra; Martos entrelaza todo de manera correcta, con la dosis de misterio y drama precisas para no quedar debiendo nada o pecar por dar mucho. En cada hoja me encontré con piezas en el lugar y en el momento correcto.

El tramo final de la historia es frenético y hasta cierto punto predecible, y digo hasta cierto punto, pues nunca imaginé el desenlace, el cual fue una total sorpresa, pero no una sorpresa agradable. Cerré el libro lleno de incógnitas, enojado y ciertamente decepcionado. 

Semanas después, tuve la oportunidad de entrevistar al autor (aquí pueden leer lo que Javier Martos me contó) y no pude evitar mostrarle mi inquietud frente al cierre que le había dado a la historia y allí encontré la respuesta al enojo que me había invadido: habrá continuación para todo esto y al parecer, las respuestas que busco, llegarán.

El mercado está minado de literatura apocalíptica, cuya oferta en gran proporción carece de factores que le permitan destacarse y terminan siendo más de lo mismo a pesar de que las editoriales te las quiera vender como únicas. "Promesas de que algún día" encaja dentro de este trillado y maltratado género, pero dentro de todo, tiene un factor diferenciador muy bien logrado y que realmente toma el protagonismo en la historia, y es el secuestro de Daniel y lo que este desencadena para gran parte de los personajes y para el desarrollo de toda la trama. He ahí el gran logro.

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