jueves, 9 de abril de 2015

Reseña: El mar infinito (La quinta ola #2) - Rick Yancey

Una de las lecturas más amenas y bien logradas con que me he encontrado en este 2015 ha sido, sin duda alguna, “La quinta ola” de Rick Yancey; partiendo de ahí, mis ganas de saber qué pasaría con este intento de acabar con la humanidad, qué le tiene deparado el futuro a Cassie y su hermano, cuál será el destino del pequeño oso o si Evan realmente había partido. No me aguanté las ganas y me sumergí de inmediato en “El mar Infinito”, la segunda entrega de esta trilogía que llega a Colombia gracias a Plaza & Janés.

Lo primero que debo mencionar, es que al ver el nombre del libro, me llegó a la mente una sexta ola; pero el trabajo implícito en ese título, es algo más metafórico y que lleva inmersa la esencia de lo que es la trilogía y que con el pasar de las hojas cada uno de sucesos van sumando a ese propósito. Siguiendo por ahí, la portada que acompaña este tomo contrasta con la de su antecesor, no llegándome del mismo modo, pero sin disgustarme en lo absoluto.

Bueno pues, tiempo de hablar del libro. Al cierre de “La quinta ola”, Cassie, Ben y el pequeño Sammy lograron escapar del búnker gracias al sacrificio (¿?) de Evan y a la más que pertinente llegada del grupo amigo de Zombi; ahora el grupo tomaba un camino incierto hacia rumbo indeterminado. “El mar infinito” no inicia allí exactamente, sino que se adelanta y nos muestra al grupo ya instalado en un hotel que empieza a recibir al invierno y sus inclementes condiciones (temperaturas bajo cero para ser más específico).

La historia que Yancey nos cuenta desde ese punto no es ágil, peca de sosa y carece de la fuerza lograda en la entrega anterior. Los diálogos en muchos casos bien manejados no son lo suficientemente cargados de emoción como para darle mayor ritmo a todo y el libro se sumerge en un mar infinito en donde las olas no existen y la emoción se ve relegada a pequeños momentos durante la primera mitad de este tomo. Créanme, en muchos momentos me paré, tomé un café, prendí el TV, saludé a mis peces, me volví a sentar y repasé muchos parajes ya visitados entre las letras del autor, pero la desconexión era la sensación recurrente. No me enganchaba, sentía que Cassie y Ben perdían el rumbo y salvar la obra les quedaba grande, me sentí triste pues las diferentes situaciones que se planteaban no me llenaban y la lentitud de la narrativa solo me aportaba malas sensaciones.

Hacha es uno de esos personajes secundarios que dentro de “La quinta ola” mostró su carácter fuerte y me dejó muchos interrogantes respecto del papel que desempeñaría en la historia, más allá de hacer parte del cuadrado amoroso allí planteado; desde el inicio de “El mar infinito”, es Hacha quien sembró en mi mayor incertidumbre, pues se hace un lugar protagónico en todo este cuento y su lugar en todo queda en stand by. Es Hacha y ese papel que empieza a desempeñar en la historia lo que sirve de salvavidas al libro, lo revitaliza y lo llena de fuerza, de todo eso que Yancey había ofrecido y que parecía incapaz de mantener con más de la mitad del libro ya leído. Es este personaje tan lleno de fuerza, de valentía, de tantas cosas que le dan un giro interesante a todo, quien saca la cara por esta parte de la saga; su historia es emocionante, todo lo que tiene que atravesar te mantiene al borde del colapso y fue la inyección que me mantuvo pegado y pasando hojas a un ritmo inesperado hasta llegar al desenlace del libro.

Además de esto, desde que Hacha hace su regresa triunfal, el resto de los personajes y las situaciones en que se sumen, parecen tomar un aire nuevo y alimentarse de lo que ya mencioné para reavivar la saga y girar el timón, quizás, hacia un mejor destino.

¿Y el final? Tremendo. Hacha se luce una vez más y mi confianza en lo que puede lograr Yancey regresa, además, mi amor por la saga y mis ganas por saber en que culminará todo.

A modo de cierre, me permito hacer dos comentarios: 1. El precio del libro es excesivo y fue el freno para adquirirlo en físico y recurrir al ebook que es tres veces más económico, al menos en Colombia, 2. El agradecimiento que hace Rick Yancey a su esposa es la perfección hecha letras, es la muestra del amor puro que todos deberíamos encontrar y vivir al menos una vez en la vida, de ese amor que espera, apoya y alimenta. Una sonrisa antes de cerrar este capítulo.


Vía @EdMolino en Twitter

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