miércoles, 25 de febrero de 2015

Reseña: Martirio - Andrés Salgado

El amor es de esas cosas que nos tocan a todos, de una forma u otra. Es algo místico, tan sencillo como complicado. Llega sin esperarlo y se puede ir sin quererlo. Es la lucha constante entre el logro y el miedo; se alcanza, pero se puede ir en cualquier momento.

Un día como cualquier otro, a la gente Editorial 531 se le ocurrió seguirme en Twitter y mostrarme un proyecto hecho en el país, algo diferente, un aire fresco para la literatura colombiana, una vitrina para el talento que se está quedando sin explotar y que es necesario apoyar. Di mi primer paso con ellos al leer “Despertares Atroces” de Alvaro Vanegas, pero desde ese mismo momento, sabía que no sería el último.

“Martirio”, ópera prima del libretista, docente y ahora escritor, Andrés Salgado, es el segundo paso que doy con esta editorial. ¿Por qué me decidí? Hombre, si mucha gente te habla de una libro, es porque es excelente, porque es un hueso total, o porque hay una estrategia de mercadeo de abruptas dimensiones detrás de todo (payola literaria por así decirlo), y sea cual sea la razón, hay que al menos, darse la oportunidad; además, la editorial decidió dar al libro dos portadas, ambas intensas, fascinantes y encantadoras; y para terminar, Don Andrés escribió "Celia" y unos años atrás, “Perro Amor”, y esa novela es inolvidable. Punto, ese libro tenía que estar en mi biblioteca.

Estuve a un paso de comprarlo en Google Play, pues $6.137 (menos de 3 dólares) es un regalo, pero aprovechando el lanzamiento oficial del mismo, esperé, lo compré físico, escuché al autor, me metí un poco más en el cuento de lo que estaba comprando y no faltó el autógrafo.

Vamos al grano. “Martirio” es la entrada directa al manicomio, de donde puedes tomar camino hacia el cielo o al infierno, con paso obligado a la felicidad.

Alberto y Shoshana son los protagonistas de esta historia. Son personajes particulares y diferentes, pero a la vez cercanos y arraigados a la realidad de nuestro país, una realidad que negamos (o nos hacen negar), pero que en definitiva y lamentablemente, es la que nos toca y la que difícilmente cambiaremos, a menos que hagamos algo. Partiendo de ellos, debo acotar que el resto de los personajes, cada uno con su simpleza y complejidad, son necesarios. Nada de relleno.

“Martirio” es una historia de amor, pero no de esas a las que nos tienen acostumbrados. Es un amor visceral, un amor salido de los cabales, un amor explícito, un amor maldito, pero al fin y al cabo, amor. Pues el amor no es solo besos, rosas y salidas a cine, el amor es rabia, es dolor, el amor son esas ganas de sexo incontrolables. El amor es eso y mil cosas más.

Alabo y deploro la honestidad con que Salgado crea la atmósfera de la historia, pues si bien narrativamente puede resultar burda y exasperar por momentos, todo confluye de manera precisa y si nos olvidamos un poco de todo, construye cosas muy interesantes.

En un corto (demasiado corto), pero excitante, loco, nauseabundo, por momentos absurdo y doloroso tránsito de 165 páginas se recorre esta historia, la cual no es una obra maestra ni mucho menos, pero que dentro de sus fallas y pretensiones, entretiene y plantea al mismo tiempo una crítica social exquisita que sintetizo en que “la sociedad es una mierda, todo es una mierda, pero ¿qué está haciendo usted para cambiar el panorama?”.

Ojo pues, “Martirio” es una vaina pesada. 18 años en adelante (creo) y una mente abierta por encima de todo. Para que se animen, les dejo la banda sonora de esta historia, propuesta que me encanta, pues hace de la literatura algo más cercano y concuerdo con Salgado en que allí debe apuntar la literatura, al acercarse al público y mostrarle que este cuento de leer no es para unos pocos, sino para todos.


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