lunes, 23 de febrero de 2015

Reseña: La zapatera prodigiosa - Federico García Lorca

Ciertas personas aparecen en tu vida y sin quererlo toman un papel importante en la misma, sin darnos cuenta se meten y nos una nueva visión del mundo, nos despiertan, nos muestran la vida de una manera diferente. En cierto modo, los libros pueden cumplir el mismo papel.

Con “La Zapatera Prodigiosa” me encontré por casualidad, por esas circunstancias de la vida que nos dan a elegir y las cuales se nos presentan día tras día. Gracias a la promoción del mes de febrero de la Librería Nacional y la Editorial Austral (parte del Grupo Planeta), traje a mi biblioteca esta historia, de la cual no tenía conocimiento alguno, pero cuya sinopsis y portada para esta edición, me tomaron la mano y decidí corresponder y ver de qué iba todo.

No soy muy seguidor de Federico García Lorca, pero algo tenía claro: esta no era una de sus obras con mayor reconocimiento, pero muchas veces las letras plasmadas en las páginas menos recordadas, menos trajinadas, con menos dueños alrededor del mundo, pueden ser las más ricas. Además de todo, soy un amante de la poesía y de ratos se me da por ser su hijo, y era tiempo de volver por sus lares.

Un prólogo eterno, por momentos brillante, por otros exasperante y que cubría la mitad del libro (63 de las 130 páginas) fue la peor de las bienvenidas que pude encontrarme y que me abrió la puerta para que dejará todo tirado, cerrara el libro y tomara uno nuevo. Pero no, aguante y en cierto modo, aprendí a disfrutarlo, así como todos hacemos con ciertas situaciones, cosas o personas en la vida.

Una historia encantadora, breve, sencilla e inocente. La poesía hecha teatro, o el teatro hecho poesía; esa es la consigna de este relato en donde el amor, ese que duele y que llega sin buscarlos, ese que nace del odio y la costumbre, ese que nos lastima y nos enseña, ese que nos toca a todos en algún momento, esa sensación inexplicable, ese todo que por momentos mueve al mundo. “La Zapatera Prodigiosa” es un canto al amor y a la vida.

Si les cuento más, les arruino la lectura y esa no es mi intención. Disfrútenla, quiéranla y recuérdenla. 

Nota: Una ilustración bien lograda pero la cual no conecto con la historia. Portadas de portadas.

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