miércoles, 14 de enero de 2015

Una obra, una vida

De repente tomo asiento frente a un retrato no terminado,
un esbozo aún no resuelto de mi vida entre tus manos,
líneas firmes, ahora recuerdos, de un pasado rememorado
y mil trazos de aquellos años que en el lienzo yacen marcados.

Un pincel atraviesa el viento y marca la obra de otro color,
formando vistas y par detalles, busco texturas en mi buró
sin mayor premio que la foto una noche en busca del sol,
entre la cama del hotel en donde todo comenzó.

Un vaso con agua y doy vueltas como loco en su prisión
deteniéndome en un punto, retomando inspiración;
musa eterna enamorada de un inhóspito pintor
cuya obra perdió el brillo y en desdicha recluyó. 


Pero entonces me reclamo y el llanto me hace enmudecer,

aquella mujer pintó mi vida y le dio un nuevo amanecer,
forjando luchas incansables tratando de una sonrisa hallar,
bajo la lluvia de aquel abril en que el amor fue nuestra libertad.

En mi mochila los pinceles y acuarelas toman lugar,
para un viaje por el mundo que un día quisimos conquistar,
dar mil tonos a la obra que al mundo quiero entregar,
es el tiempo de la vida y nuestra marca en la eternidad. 

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