miércoles, 14 de enero de 2015

Anatomía del corazón

Estabas tan cerca y no supe rodearte,
lo sé, la timidez revolotea en mi vida;
pero mis ojos te dijeron tanto,
te dijeron todo lo que un día quise conocer.

Quizá volé más alto de lo que algún día pretendiste,
quizá me atraganté en dolor sin esperar nada a cambio
y no doy un paso atrás pues la carrera terminó
y ante mi ejecución no exhorto vacilación.

La ridiculez de insectos en mi interior sentí
desde aquel momento en que en tus piernas me envolví
desde el mismo instante en que Marruecos recorrí
y noté lo irrelevante de aquel paraíso posado tras de ti.

Es un placer ser copiloto nuevamente
no imaginas cuanto tiempo esperé volver a verte
y tras días ensayando el discurso del que hoy dispongo
al fin la pierna rota aparece y tu piel se cierne en mi presente.

Vestiré hoy mi sombrero y zapatos tono gris
posaré sobre mi hombro un suéter, aun no lo sé
preparé reservaciones a una vida de inhibiciones
la cohesión ya no es mi amiga, he decidido iniciar mi huida.

Puedo sonar apresurado pero ya he perdido mucho tiempo
entre los besos que te he dado y los que sólo he imaginado,
los espectros del pasado y del futuro ya he tachado,
no tengo más que una maleta hoy sin vida
y la intención de ser tu historia favorita.

Si la derrota me espera, ya eso el tiempo lo dirá
pero hoy quiero ante un café mi último cuento relatar,
pasearnos por la luna o mil mares de locura,
ser tu todo ante la nada, ser tu hoy ante el mañana. 

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