domingo, 9 de diciembre de 2012

La pared de la igualdad

Desperté como todos los días, 5:00 gracias a la sonora alarma de mi teléfono celular, un rato en cama y listo para la jornada; un día soleado que solo me hacia pensar en la lluvia que se avecinaba en horas de la tarde, el tráfico cómodo como de costumbre por la Calle 26, bastante hermosa y relajante debo decir; todo transcurría normalmente aquel día, un 4 de Diciembre que para mucho no significaba mucho, pero para la legitimación de lo que se denomina un estado laico y el respeto a las libertades si lo eran.

Años de incansable y constante lucha, veían dicho día una puerta que debía empezar a abrirse hace mucho, pero que por muchos flancos se mantuvo sellada: El matrimonio igualitario era el tema de discusión dentro de nuestro honorable cuerpo de Senadores, los padres de la patria.

El proyecto de ley N° 047 del año 2012, que pretende dar pie a la unión entre parejas del mismo sexo en el ámbito civil inició su carrera ante un godo y poco liberal congreso, una iglesia participativa y en defensa de sus principios, una sociedad un tanto recalcitrante y doble moralista... 

Como olvidar las palabras del Senador Roberto Gerlein, en donde de manera "excremental" se refirió a las relaciones sexuales sostenidas por dos hombre; momento, ¿Acaso el matrimonio igualitario no cobija también la unión entre dos mujeres?; los senadores son elegidos por el pueblo y para actuar en su favor, y por supuesto que están en todo su derecho de expresar sus opiniones, pero estas deben proferirse en modo respetuoso y sin sesgos de carácter hormonal.

El día continuó, comentarios iban y venían; el tema Interbolsa a la orden del día, y la discusión continuaba; y tras un largo recorrido, muestras de intolerancia, apoyo polarizados por futuros favores políticos, verdadero respaldo a los derechos de la comunidad LGTBI, la comisión primera del Senado dio su check al proyecto, lo cual es una luz dentro del aparente estado confesional en que nuestros tímidos gobernantes han querido camuflarnos.

Dicho día no asistí a la universidad, el cansancio de pocas horas de sueño que me están llevando a estados lamentables y la tranquilidad por haber entregado todo a tiempo apoyaron mi decisión; al llegar a casa prendí mi laptop como es costumbre y vaya sorpresa, una horda de lanzas de intolerancia beligerante e inapropiadas hacia el Senador Gerlein, el respeto es la base de una sociedad, y atacar a alguien no es la solución, a pesar de que se reciba eso. Simple comentario para tener en cuenta.

Volviendo al tema y a pesar de todo, hemos dado un paso importante, pequeño por supuesto, pero muy significativo; 10 de 19 Senadores dieron su aprobación en primera instancia al proyecto, lo cual me hace pensar que nuestra constitución puede llegar a ser lo que es, la norma de normas, y no el papel higiénico en el que parece revestirse diariamente; somos un estado laico señores, y bajo esa consigna debe marcarse el derrotero de acción del país.

Si dos personas quieren unir sus vidas, es el problema de esas dos personas y es su DERECHO, y como tal, el estado debe velar por dar cumplimiento. Hoy en medio de un almuerzo un tanto improvisado, frente a mi antagonista árbol de navidad y con "I Knew you were trouble" en mis oídos, debo decir que nuestra enferma sociedad necesita un ajuste de tornillos urgentemente, necesita empezar a visualizar de manera diferente a los que son "diferentes", necesita recordar que todos y cada uno de los habitantes de esta nación tenemos derechos y deberes, y que como tal deben ser respetados para una sana convivencia, pues de eso se trata este cuento, de convivir, de ser y dejar ser, de respetar las libertades del otro; no podemos seguir aceptando situaciones como la vivida hace unos días con la persecución a los empleados LGBTI en el canal capital, no podemos seguir tolerando actos tan deplorables y dañinos para nuestra ya maltrecha familia como el bullying, debemos empezar a mirar más allá.

Faltan tres paredes por edificar, tres grandes paredes por construir; ojalá que no se derrumben entre un mar de intolerancia, o un huracán de bendiciones; ojalá este no sea otro falso positivo en la incansable y constante lucha que debemos generar cada uno en el proceso de construir lo que hoy llamamos Colombia. 

1 comentario:

  1. Excelente entrada Esteban, fascinante transcurso de la idea por tu cabeza y tiempo. Como tu dices, esperemos que avancemos en Colombia hacia la libertad, o, que nos hundamos en la imposición.

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