martes, 4 de diciembre de 2012

Camino a la perdición

Día a día el panorama del país se me antoja más y más desolador, deplorable, incluso calamitoso; ¿Porqué?... Respuestas sobran: Un país colmado en riquezas naturales cuyos gobernantes y demás habitantes pasan desapercibido con o sin motivo alguno; políticos cuyo fin se enclava no en defender los derechos de los ciudadanos, sino atacarlos; un líder que promueve el desacato a fallos internacionales y aún peor, retirarse del pacto de Bogotá por razones vanas y sin un sustento válido; un proceso de paz en donde reina el mediatismo y la "inocencia" por parte de los dirigentes de la nación; en fin...

Retomando el primero de los problemas mencionados, Colombia es el segundo país a nivel mundial en cuanto a diversidad se refiere; Chévere ¿No? Por supuesto, un manejo adecuado de los recursos con los que contamos, la tecnificación y una industria sostenible, y la presencia de un estado regulador y protector, configurarían este podio en un hecho satisfactorio. Pero lamentablemente, la cosa no es así. 

9.000, si, no están leyendo mal, no tienen miopía, no es cansancio visual; aproximadamente 9.000 títulos en concesión de tierras  se han entregado en los últimos cuatro años para la explotación minera, ¿y las tierras destinadas a los indígenas?, ¿y los parques y reservas naturales?. No importan, mientras el sistema de regalías sea amplio y "suficiente", esto poco importa. Pero momento, en Colombia contamos con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible... De igual modo, no pasa nada.

La minería existe hace mucho, millones de años, es una actividad económica que se traduce en la única forma de sustento para miles de familias alrededor del país; pero el problema está en la forma en que se aplique, la cuerda que se le dé, el monitoreo y control que se ejerza sobre la misma. 

De la mano de la "Prosperidad democrática" el presidente Santos montó al país en lo que se denomina "La Locomotora Minera"; una fiebre en busca de mostrar al país resultados en materia de económica, hacer ver que su propuesta de crecimiento se está cumpliendo, que somos un país pionero dentro del continente, y si, muy bien, el crecimiento económico del país dentro de los últimos dos años es un dato a destacar, el inconveniente se trascribe en el costo que está pagando el país para alcanzar dichos índices, para inflar esos porcentajes, para alimentar dichas cifras; el precio que se pagará perpetuamente, un costo cuyo ingreso asociado no será capaz de cubrir.

Desde mediados de 2005 a la fecha, las garantías para los gigantes del sector minero a nivel mundial se han hecho más notorias, más amplias; pero no así el marco legislativo al respecto. Esto se tradujo en cifras de envidia para lo demás sectores de la economía, pues el sector minero se consolido como el pilar de empuje en el país, y su ruta creciente continúa de manera preocupante y sin baches hasta el día de hoy, en donde el caso Santurbán se vislumbra como uno de tantos, sin doliente trascendente.

Pero las garantías no van en toda vía, pues para los mineros artesanales los controles casi dilapidatorios los dejaron fuera de juego, de casi 3.000 solicitudes de formalización que llegaron a manos de Ingeominas, un ínfimo porcentaje se aprobó, ni siquiera un 5%; otras 720 se encuentran en proceso de evaluación, pero con dudoso trayecto al éxito.

El desarrollo sostenible es un concepto que ha cobrado gran importancia desde hace un par de décadas, pero al parecer en el tema del "DESARROLLO" (no crecimiento) económico del país, esto no es premisa; o ¿Cómo explican que se haya mantenido la concesión a Anglo Gold Ashanti a pesar de la afectación de sus proyectos en las reservas de agua aledañas?, ¿Qué control se está ejerciendo a las multinacionales instaladas en Chocontá para la extracción de minerales?. Colombia se configuró en 2011 como el país líder en producción de carbón dentro del continente, alcanzando las 86.000 toneladas; pero de igual modo, la contraloría tocó el timbre y puso su voz de alerta con constantes denuncias al respecto.

Si bien el panorama se ha tornado turbio desde el gobierno anterior, durante la administración Santos todo se vislumbra más oscuro, no se ven soluciones, no se ven trabas, solo un estado arrodillado a las migajas disfrazadas en regalías que se pierden en un aparato político plagado de corrupción y de funcionarios en su mayoría ineficientes, ante las grandes plataformas multinacionales, y no solo del sector minero; no olvidemos la campaña de apertura económica sin miramientos en que se ha encaminado al país dentro de los últimos dos años.

El discurso minero se basa en decir que los defensores del medio ambiente no quieren que el país progrese, que las regalías que se dan por las concesiones y el uso de las tierras son suficientes para cubrir en cierto grado los "daños" que se puedan dar por el sano desarrollo de su actividad. No, el país no está en venta, el futuro no está en venta, la naturaleza merece más de lo que le estamos dando; ojalá no sea tarde cuando nos demos cuenta de lo mucho que hemos perdido, a son de cifras y dinero que no servirá de nada.

"Primero, fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre; ahora es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza y los animales." Victor Hugo.

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