martes, 3 de julio de 2012

Un regalo perdido, la democracia.

Drástico giro el que pretendo dar hoy al blog. Latinoamerica ha atravesado un contraste político sin fin, y quizá no de la mejor forma en que puede hacerse; pasando de épocas de autoritarismo y dictaduras altamente peligrosas a la entrada a la libertad erigida con la democracia, ambos polos en parte por la penetración e influencia del Tío Sam en la región. Si bien gran parte de lo que se denominan "países" ha recorrido esta misma ruta, no lo ha hecho por el mismo sendero.

Pero ¿Se puede hablar de democracia en latinoamerica?. Por supuesto que sí, si lo vemos en términos del ejercicio y dotar al pueblo del poder de elegir a sus representante, personajes que actuarán en favor de sus intereses y velarán por su bienestar, y así es, en la región esto ha sido una realidad, desde México hasta Argentina, a pesar de ciertos brotes dictatoriales que se han presentado; además la división del estado como la propuso Montesquieu se ha dado (A pesar de intentos y artimañas en detrimento).

Si miramos el trasfondo que propone la democracia, no es solo pretende dar poder de decisión al pueblo y cambiar la manera de ver y percibir al estado; plantea una configuración diferente de sociedad, más equitativa, justa y participativa. De pie en este punto y viendo la democracia más allá de una forma de gobierno como la cimento Platón, lo sucedido en la región no es más que un intento, un vil y fallido intento, en el cual aciertos son borrados con adefesios políticos y sociales, con una corrupción que va de la mano de la indiferencia y falta de pertenencia de cada persona con su país, con su comunidad, con sus recursos, con el prójimo; con sistemas viciados y decaídos, estructurados bajo reglamentos de poder unificado si así podemos llamarlo.

"¿Cuánta pobreza tolera la democracia?"... Sabia pregunta se hacía Pierre Schori; pero desde las últimas elecciones a la alcaldía de la capital Colombiana y en devenir de los hechos ocurridos últimamente que evidencian una crisis más que política, social en nuestro país y en ciertos sectores de la región mi pregunta es ¿Cuánta mediocridad estamos dispuestos a preservar?.

Decir que quienes nos gobiernan son los culpables de todo lo que sucede es muy fácil, lo hice infinidad de veces, hasta que entendí que quienes los eligen, dan autoridad y legitiman su ejercicio somos nosotros; o quizá quienes no hacemos nada para evitar que ellos mismos lo hagan somos nosotros. ¿Nos cuesta tanto dar un voto? ¿Nos cuesta tanto valorar nuestro papel en la sociedad? ¿Nos cuesta tanto apoyar la edificación de un estado sólido? ¿Nos cuesta tanto Colombia?

1 comentario:

  1. Muy buena nota. En el Valle lo vimos el pasado domingo. El triunfo de la corrupción fue propiciado por una abstención del 83.99%. De nada vale la indignación si no es acompañada por la acción.

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