lunes, 18 de junio de 2012

Daño cardíaco en la 18.

Siempre encontré respuestas 
a preguntas mal propuestas,
a horizontes definidos
por maltrecha fe y olvido.

Nunca fui más que un paciente
adolorido en la pasión ferviente,
tan perdido como niño en tu regazo
tan estoico como el amor ante el ocaso.

Cuestiono remembranzas ayer tejidas,
a tus manos amoldadas, primorosa encandecida;
que despejas con un beso mi intención hecha palabra
que derrumbas cuando matas mi ilusión con la mirada.

Escribo y leo mil patrañas a tu nombre,
el mismo que he olvidado,
aquel que jamás respondes;
disimulando ser más fuerte que el olvido
mientras me extingo en un mar en día festivo.

Entre encontrarte, ser paciente y cuestionarme
he preferido un camino sin rumbo alguno forjarme,
mil vasos de veneno en la mesa preparar,
para una espera infinita, la cual no pretendo relatar.

4 comentarios:

  1. Una bella forma de describir la combinación de un gran amor y una profunda tristeza. Me gusta mucho.

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  2. es ese desprenderse del idilio, ese salir del recuerdo alegre, lo que nos conlleva al insomnio catártico, tal vez, al barranco que existe entre las cobijas apáticas y el sueño esquivo. a la escritura, también.

    yo adopté una postura que asemeja al blindaje, un dejar de esperar y un dejar de buscar. aun así, no creo que sea un error tomar riesgos y fracasar. lo que pasa es que nadie está preparado para el fracaso, y así es difícil ver toda la magia que porta.

    [mi condena es la abstención.
    hoy sólo quiero dormir.]

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    1. Debería existir una escuela en donde nos enseñaran eso, pero nos toca aprender a nosotros mismos...

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