sábado, 7 de abril de 2012

Remembranza de un colapso nervioso

Después de juntos recorrer este camino,
después de tantos versos a tu oído,
más allá de las palabras sin sentido
el adiós se hace presente y trae consigo al olvido.

Buscas las maletas de polvo cubiertas,
me pierdo entre razones y no encuentro las respuestas,
un porqué, un cómo, quizás un cuando,
inútiles intentos a tu insensato acto.

Lleno de recuerdos, de momentos compartidos
la pasión desenfrenada, desquiciados sin motivo,
un compromiso ha quedado en el olvido;
mis acompañantes, un cigarro y aquel anillo.

Un millón se sueños sin cumplir han quedado,
unos cuantos edificados, al fin y al cabo derrumbados,
promesas que en solo eso han quedado
de una vida entera al más oscuro quebranto.

Las marcas en mis brazos empiezan a nacer,
horas infinitas me condenan a saber
que otro autor a tu vida le has buscado,
relegado ahora estoy a ser solo un desempleado.

Con la fuerza que aún me resta tomo pluma y un papel,
el motivo no es el mismo al de letras del ayer,
de un pasado convincente a un presente indiferente,
un futuro decadente preparado aparentemente;
"Perdón por no ser lo que querías,
por darte la llave maestra de mi vida,
por mañanear durante años, día tras día
con el único objetivo de verte mientras dormías".

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